sábado, 11 de abril de 2009

Los sábados de Mercedes. ¿Qué tiraría a un pozo?



¿Qué tiraría a un pozo?

Paola del Campo


Era un mal día, sentada en el borde del pozo del jardín decidí tirar por él todo lo malo, aquello que me hacia sufrir.
Mis tristezas… las mías propias y las de mi corazón.
Las palabras que me dijeron y que hoy al recordar me producen desasosiego, tirar todo lo que me ahoga y no me deja vivir
Descorrí el pestillo de mi alma y vi como iban cayendo los pensamientos indeseados, los malos sueños, sonrisas congeladas en el tiempo, días tristes que fueron de color gris, ilusiones sin cumplir. Arrojé la rabia seguida del rencor; el dolor que hice, el que me hicieron, el que sentí por los que se fueron; aquellas palabras que nunca debí decir… las que nunca quise oír.
Las flores marchitas que me dieron una tarde de verano, el amor no correspondido y los besos a la fuerza arrancados.
La nostalgia del pasado, las heridas cicatrizadas y las que de vez en cuando sangran, las que necesitaron puntos junto con aquellas pasiones encendidas de deseos no cumplidos, todo lo que mi ser había reprimido…
Al alejarme del pozo me di cuenta de que me quedaba vacía, que todo lo arrojado formaba parte de mí y sin ello no podría edificar mis sonrisas futuras: los deseos vestidos de esperanza, la capacidad de amar sin pedir nada, el cariño que necesitaba dar, la fe para vivir y transmitir a los demás, mis alegrías pretendidas, la paciencia exigida… Volví mis pasos atrás y desde el borde del pozo tire de la cuerda y fui recuperando todo lo arrojado, porque lo bueno y lo malo me hicieron como soy, son los pilares donde se sustenta poder oír cantar a un pájaro, ver de color plata la luna que alumbra mi almohada, de recomponer los restos de aquel amor que naufragó, de perdonar y pedir perdón, de ver la belleza de una puesta de sol…
Lo recogí todo de nuevo, lo coloqué en los estantes de mi vida para mirar de vez en cuando y recordar lo que tengo de malo; porque si no lo olvido, seguro…, seguro que me ayudarán a ser mejor humano.

10 comentarios:

Ardilla Roja dijo...

Jo! Sin palabras.

Menos mal que no uso rimel.
Enhorabuena Paola.

Gracias Ramón

Juan Manuel Rodríguez de Sousa dijo...

Bonito relato, muy poético a veces, muy completito,

Besos,
Juanma

chonoman dijo...

Gracias, de verdad chicos-as muchas gracias.
Besotes.
Paola.

Mercedes dijo...

Hola, Pao:
Hija, como tu entrada llegó algo tarde, no me había dado tiempo a leerla. Me ha gustado tu decisión de recuperar del pozo todo eso que te ayuda a ser como eres. Me has dado una idea. Igual me afano yo también y vuelvo a colocar en mis estantes todo lo que pensé que no me hacía falta.
Un beso, compi. Y gracias por participar.

Paco dijo...

Quizás esa sea la lección de la vida. Aprender de lo malo y disfrutar de lo bueno. No es tampoco mala idea el tener siempre presente lo malo para saber que es la diferencia de lo bueno.

Tu escrito me ha parecido estupendo. Una bonita forma poética de transmitir unos sentimientos.

Un abrazo

L.N.J. dijo...

Muy bonito, Paola.
Este sábado no he podido participar, y veo que ha sido muy divertido y entrañable tus palabras.
Yo tiraría a un pozo, las aguas de los ríos, de los manantiales, de los lagos...; de ese pozo seco donde yo bebía de pequeña, con un cubo tirando de la cuerda para sacar agua.
LLenaría los pozos de agua.

Besos cielo.

Nancy dijo...

Qué hermoso relato. Encierra una gran lección. Gracias, Paola

Anónimo dijo...

Hola,
Este post me ha recordado una canción de Albert Cortez: "Q tiras al agua?"
Muy bonita ellla, como lo qhas escrito...
Saludos

XoseAntón dijo...

Me gustó, me gustó mucho ese separarse del corazón y separar a éste del cuerpo; me hace pensar en él más como un sentimiento que como una bomba de carne. Muy bueno, felicidades.

Bikiños, Paola.

chonoman dijo...

Gracias de nuevo por vuestros comentarios. Me arrancáis sonrisas y lo agradezco.
Besotes a todos.
Paola.