Mostrando entradas con la etiqueta _Jose Vicente Perez Bris. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta _Jose Vicente Perez Bris. Mostrar todas las entradas

lunes, 12 de diciembre de 2011

José Vicente Pérez Bris es finalista del Certamen de Microrrelatos Abogados de noviembre 2011

Madrid 1945


José Vicente Pérez Bris


Relato seleccionado Certamen Microrrelatos de Abogados noviembre 2011


Encontré a Julián cerca de Casa Montes, templo de la gastronomía, una mañana lluviosa. A la vista del cartel anunciando un suculento rabo de toro, decidimos probar suerte. Intercambiamos cotilleos sobre abogacía y anécdotas universitarias. Quedé mudo al enterarme de que a nuestro viejo profesor de Mercantil, se lo llevó esposado la Brigada Social, en plena lección magistral el curso anterior. -Lo peor –comentó- es que la sentencia condenatoria no fue de tiempo, sino de conciencia. -¿Y eso? –pregunté entristecido. -Se ha convertido en un pelele, sin dignidad. No hay peor explotación humana que entregar las ideas. -No puedes reprocharle intentar salvar el pellejo, repuse pensando si a mi antiguo camarada se le estaba endureciendo el corazón. Me miró socarrón y dijo: El roce táctil de la tortura engrandece al hombre que lo padece. Y el sometimiento de las ideas en pro de una jubilación al calor del brasero, envilece.


sábado, 12 de noviembre de 2011

José Vicente Pérez Bris es finalista del Certamen de Microrrelatos Abogados de septiembre 2011

Retrato en negro


José Vicente Pérez Bris


Relato seleccionado Certamen Microrrelatos de Abogados septiembre 2011



Pensé escribir un relato negro, bajo la mirada enmarcada de Bogart. -El protagonista será un abogado –anuncié. Spade pestañeó.
¿Y la chica? -Un pendón oxigenado sediento de reforma.
No olvidemos al malo. ¿Qué tal un griego desconfiado, que no duerma sin romper una bombilla ante su puerta? -Demasiado obvio. Prefiero un anciano juez, aquejado siempre de catarro, objeto de lástima, aunque podrido de dinero. Humphrey bizqueó, intentando escupir sin éxito, tras el cristal.
Oye, si tanto sabes será mejor cambiarme de jurisdicción ¿Qué tal el cuarto de Rosa? –su rostro brilló con mirada lasciva. -Ni lo sueñes. Pensándolo mejor, será un letrado bajito, flacucho, incapaz de besar sin dejar un rastro de saliva. Mi ídolo se fue tornando gris y sentí lástima. Es el premio obtenido por defender a mi patria –gimoteó. Silbé bajito “El tiempo pasará”. Bogart esbozó de nuevo su sonrisa lobuna, perdonándome otra vez… Sam.

domingo, 23 de octubre de 2011

José Vicente Pérez Bris es finalista del Certamen de Microrrelatos Abogados de agosto 2011

La entrevista




José Vicente Pérez Bris




Seleccionado Certamen Microrrelatos de Abogados agosto 2011



Era el quinto bufete que recorría buscando empleo. A mayor número de entrevistas, las condiciones ofrecidas descendían escandalosamente. La aspirante, una joven entre las primeras cincuenta de su promoción, se esforzó por fajarse con su oponente, evitando parecer una desempleada pidiendo socorro. El socio entrevistador no pesaría más de cincuenta kilos. De cuello largo y huesudo, parecía el reclamo del racionamiento. Su traje había conocido tiempos mejores. Actualmente parecía de alpaca a juzgar por los brillos. Mientras ensalzaba con voz clueca el juramento deontológico, la joven notaba en la nariz un cosquilleo acre, como a rancio, recordándole a su compañera de universidad los lunes de resaca. Deseando zanjar aquella esperpéntica prueba, preguntó por la retribución económica del puesto. El flacucho fingió sobresaltarse e invocó el principio “Sol Lucet Elaboras”, máxima de la firma, retándola con la mirada. La muchacha replicó; en mi pueblo decimos: “los puercos, mejor en la pocilga”.

viernes, 1 de julio de 2011

José Vicente Pérez Bris es finalista del Certamen de Microrrelatos Abogados de junio de 2011

Tributo a la fama

José Vicente Pérez Bris

(Seleccionado Certamen Microrrelatos de Abogados junio 2011)


Este es el precio que se paga por estar casada con un abogado endiosado. Nadie como yo sabe de la ansiedad en las días previos a los juicios; la decepción de los niños cuando su padre no hace acto de presencia en sus cumpleaños; y las noches en vela, las interminables noches lastradas por el candado de la soledad, mientras él las pasa en el bufete trabajando. Así, año tras año, el odio se hace más corrosivo, más tóxico, envenenándolo todo a su paso. Hasta que un día se tornan los papeles y es la esposa la protagonista. Se viste adecuadamente y acude al juzgado de instrucción como lo hace su marido a diario. Y escucha la voz del juez llamándole al estrado. “Señora Valiño, se le acusa de haber asesinado a su marido en su propio despacho la noche del veintidós de agosto pasado. ¿Cómo se declara la acusada?”.




miércoles, 29 de junio de 2011

José Vicente Pérez Bris es finalista del Certamen de Microrrelatos Abogados de mayo 2011

La indiferencia

José Vicente Pérez Bris

(Seleccionado Certamen Microrrelatos de Abogados mayo 2011)


Tras veinte años de matrimonio, Alejandro esperaba algo más de confianza conyugal. Clara siempre fue una mujer reservada. Ocupada en la casa y los hijos. Tratando de mantener el barco a flote. Su única distracción consistía en confeccionar tapetes de todo tipo: ganchillo, encaje y punto de cruz. La noche fatídica, él volvía tarde del bufete, como casi siempre, desde el principio. La encontró encerrada en el garaje, sentada al volante del audi familiar, inhalando monóxido. Su vida se fue apagando lentamente, como se queman las hojas escamosas de un cigarro puro. Seis días después, su marido aún seguía a oscuras. Le acuciaban las miradas inquisitivas de los vecinos. Parecían escribir en su frente la palabra acusado. Dicen que cada uno cuenta la feria según le ha ido. Él encontró la respuesta semanas después, mientras empaquetaba sus tapetes para la iglesia. Uno de ellos tenía bordado: ¿podrás perdonarme algún día?

lunes, 21 de marzo de 2011

José Vicente Pérez Bris es finalista del Certamen de Microrrelatos Abogados de febrero de 2011

VISITA NOCTURNA

JOSE VICENTE PEREZ BRIS

(Seleccionado Certamen Microrrelatos de Abogados febrero 2011)

La primera vez que apareció, recordé mis tiempos de monaguillo, cuando disfrutaba torturándolos en el patio trasero de la iglesia. Ha llovido mucho desde entonces y ningún paraguas ha evitado la fina lluvia de corrupción que me cala, poco a poco. Ahora se presenta cada noche, manchando la cristalera con su aliento fétido, aguardando en la oscuridad. Mientras, sigo preparando el interrogatorio a que seré sometido mañana por el juez. Me esmeraré como nunca, pese a que todos saben que soy culpable y que envié a la muerte a mi defendida. Si el tribunal la declara inocente, habré expiado mi pecado. Si ella no muere, yo tampoco. Le oigo acercarse. Lentamente, como siempre. Puntual a su cita. Hoy le atrae el olor nauseabundo de la sardina depositada en la baranda. Solo que esta vez le esperaré preparado, con la navaja abierta para acallar la maldita conciencia de ojos ambarinos.

viernes, 14 de enero de 2011

José Vicente Pérez Bris es finalista del Certamen de Microrrelatos Abogados de diciembre de 2010

Ego te absolvo

José Vicente Pérez Bris

(Seleccionado Certamen Microrrelatos de Abogados diciembre 2010)

La campana de la abadía cesó su tañido. El plazo otorgado por el abad llegaba a su vencimiento. Como abogado de la Santa Inquisición, estaba obligado a participar en el Oficio. Me vestí rápidamente, sintiendo un escalofrío entre las heladas piedras de la celda. Hasta allí llegaba el ligero aroma de las mandarinas, listas para cosechar en el cercano huerto. Con la pena anegando mi ánimo, recorrí las diversas naves hasta llegar al refectorio. Ya al aproximarme escuché la estentórea voz del delegado papal gritando al reo presuntas herejías. Con una mano posada en el picaporte, un grito desgarrador hizo que trastabillara apoyándome en una columna. El pecador empezaba a purgar sus pecados. Di dos golpes en la madera entrando. Un simple vistazo hizo que la nausea se agolpara en la garganta, al contemplar al convicto. -Veis, letrado-dijo el orondo juez-. Vuestro hijo tarda menos en colaborar que vos.

domingo, 5 de diciembre de 2010

José Vicente Pérez Bris ha sido seleccionado en el certamen Calle del Sol de Microrrelatos 2010

CÓGEME LA PINZA, MORENA

José Vicente Pérez Bris


La gota final ha sido la llamada a las ocho de la mañana del domingo.

Una intenta, como trabajadora explotada a degüello durante seis días, aprovechar la misma para dormir, tomar un aperitivo y comer con el hombre que se supone es su media naranja. Pero antes de la nueve, mis neuronas ya crepitan. Mi amor cancela la cita porque “mamá quiere que le cuelgue las cortinas nuevas”.

Durante un rato, juego a los dardos usando su foto como diana. Luego, decido que el capullo no lo merece, y lleno la bañera con sales de melisa. Media hora a remojo y el día mejora por momentos. Me envuelvo en la mejor toalla de rizo del armario y preparo un suculento desayuno: centollo y Chardonnay blanco. A la segunda pinza del bicho que masco, decido dos cosas: a la mierda el régimen de verduras y a la mierda mi novio.

http://microrrelato2010.blogspot.com/2010/11/135-cogeme-la-pinza-morena.html

martes, 9 de noviembre de 2010

José Vicente Pérez Bris es finalista del Certamen de Microrrelatos Abogados de octubre 2010

Falta de pruebas

José Vicente Pérez Bris

(Seleccionado Certamen Microrrelatos de Abogados octubre 2010)


En la soledad del despacho, el abogado escribe su alegato final. Lleva un jersey cómodo y parece relajado. Fuma un puro grueso y lo saborea con placer. Afuera la lluvia golpea los cristales, en un claro indicio de que el otoño ha llegado a la ciudad. Detiene la escritura unos momentos mientras rememora la vista de esa tarde. Toda la acusación se basa en el pequeño calcetín rosa que la niña llevaba el día de autos y no fue encontrado. Sin esa prueba, su cliente estará a salvo de toda condena. El fiscal ha trabajado como una tortuga lenta y torpe. Se limitó a seguir el camino fácil. Un padre divorciado, una visita nocturna no pactada y una niña muerta. Veredicto, culpable. El letrado admira la ceniza esponjosa del cigarro, mientras rebusca a tientas en el cajón del escritorio. La mano roza una pieza hecha a ganchillo de color rosa.

viernes, 27 de agosto de 2010

José Vicente Pérez Bris es finalista en el Certamen Microrrelatos Abogados del mes de agosto

Justicia casera

José Vicente Pérez Bris

(Seleccionado Certamen Microrrelatos de Abogados agosto 2010)

Soy magistrado en ejercicio. Me apodan el juez “condena” por mi peculiar forma de ejercer. Tras sentenciar a no menos de seis encausados en una misma instrucción, me dispuse a volver a casa llevando con orgullo la pesada mochila de mis desmanes judiciales. Sin embargo, pese al éxito profesional, cada día acabando el trabajo, transformo la faz y entro en el hogar con el corazón encogido. Allí me espera una irascible esposa la cual me juzga cada noche sin piedad. Tras casarnos, ya estableció un decreto mediante el que mi libertad quedaba cercenada. Sin dilación me somete a una extensa encuesta y yo pormenorizo todos los casos enjuiciados con todo lujo de detalles. Parece disfrutar extrañamente en el relato de todas y cada una de las injusticias que cometo. Entre tanto, envuelto en burbujas de detergente, mientras froto la vajilla con el estropajo, purgo mis pecados diurnos.

viernes, 26 de febrero de 2010

José Vicente Pérez Bris es finalista en el Certamen Microrrelatos Abogados del mes de febrero

Juicio al tiempo
José Vicente Pérez Bris
(Seleccionado Certamen Microrrelatos de Abogados febrero 2010)

Estaba todo programado. Los socios del bufete votaron mayoritariamente mi candidatura para ser la primera abogada transportada al siglo treinta. Mientras recorría el pasillo hasta la sala donde se ubicaba la máquina gravitacional, sentí el calor de los compañeros. Hasta la señora de la limpieza enjugaba sus lágrimas con la esponja del baño. Les lancé un beso tras la ventanilla hermética de la cápsula y partí hacia lo ignoto. Llegué con tiempo de sobra antes de que empezara el juicio. El plan era colarme en la sala y lograr una visión de conjunto, describiendo el progreso en materia procesal. Al penetrar en el tribunal, me extrañó ver tanta gorguera y capa corta, pero lo atribuí a los caprichos de la moda. La gente empezaba a mirarme asombrada y temí lo peor. Lo constaté cuando al preguntar a un bedel por el encausado, dijo: el señor Galileo es aquel de allí.

domingo, 7 de febrero de 2010

José Vicente Pérez Bris es finalista en el Certamen Microrrelatos Abogados del mes de enero


El mago

José Vicente Pérez Bris

(Seleccionado Certamen Microrrelatos de Abogados enero 2010)


Llegué al restaurante intranquila. No era mi debut en un proceso, pero si el primer cliente importante. Giovanni Santini, el Gran Santini, era el mago más famoso de Europa. Y estaba acusado de asesinato. Su número estrella resultó fallido y la ayudante, una jovencita más tonta que un cubo, incapaz de entender las instrucciones recibidas, acabó serrada por la mitad. Si esperaba conseguir la absolución, iba a tener que emplearme a fondo. Tomé asiento, aterrada ante los ojos oscuros y fríos del quiromántico. Mientras pedíamos unos aperitivos, pensé en la mala suerte que tuve en el señalamiento de este caso. Sólo me quedaban dos meses para dejar de ser abogada de oficio y me adjudicaban este embrollo. La comida transcurrió agradablemente, si exceptuamos que, a los postres, Santini se empeñó en mostrarme su último truco. Llevo tres días atrapada en otro plano astral ¿Alguien puede decirme como salir de aquí?