Mostrando entradas con la etiqueta _Paco Piquer Vento_. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta _Paco Piquer Vento_. Mostrar todas las entradas

sábado, 1 de octubre de 2011

Paco Piquer ve publicada su novela "Nada es verdad... (ni es mentira)", ganadora del Premio Noega







Esta novela de Paco Piquer Vento fue la ganadora del III Premio Ciudad de Noega de la Universidad de Oviedo. Y está a punto de aparecer, editada por Septem Ediciones.

La presentación será en Gijón el próximo día 25 de Octubre a las 19,00 en el salón de actos de la Cátedra de Extensión Universitaria Gaspar Melchor de Jovellanos,

Estáis todos invitados.

jueves, 21 de octubre de 2010

Paco Piquer gana el Certamen Noega de novela


Francisco Piquer Vento recibió anoche el Premio Noega por su novela Nada es Verdad... (ni es mentira).

Valenciano afincado en Mallorca, se convirtió ayer en el tercer ganador del Premio Ciudad de Noega con la novela titulada 'Nada es verdad... (ni mentira)', una obra que compitió con casi un centenar de originales llegados de distintos puntos de España y también de América Latina.
Este certamen lo convoca la Cátedra Jovellanos de la Universidad de Oviedo. Las razones que llevaron a la elección de la obra de Paco Piquer fueron claras: «Ha sido seleccionada por su adecuada elaboración, la claridad del lenguaje utilizado y por ser refrescante, entretenida y de ritmo trepidante».

La historia que narra en la obra premiada trata de una novela dentro de una novela. «Es un poco una fantasía, el autor está escribiendo una novela, tiene diferentes personajes en la cabeza y, de pronto, sufre un accidente, queda en coma y llega a un sitio, el cielo o el limbo, al que los personajes se van con él y donde se generan una serie de conflictos, de celos, de competencia...», relata Piquer, muy satisfecho con el galardón y la publicación de la obra por Septem.

¡¡Enhorabuena, Paco!!

viernes, 2 de julio de 2010

Paco Piquer Vento, finalista del I Premio Digi-Book de Relatos



Paco Piquer Vento ha sido finalista del I Premio Digi-Book, que ha publicado los relatos premiados en un libro recopilatorio.

Los derechos editoriales y de autor que se generen con la venta de este libro se entregarán integramente a UNICEF.

http://blog.obrapropia.com/2010/06/publicado-el-libro-i-premio-digi-book-de-relatos

martes, 30 de diciembre de 2008

Libertad de Unión






Libertad de Unión

Paco Piquer


(Seleccionado y Publicado en El País Semanal verano 2008)





Un pastor se encuentra con un lobo.

-Tópica situación. La historia se repite -convinieron ambos.

-Deberíamos buscar un arreglo -propuso el lobo.

El pastor estuvo de acuerdo, y días después se inscribían en el registro de parejas de hecho.

Trescientos veintisiete testigos balaron de alegría

lunes, 17 de noviembre de 2008

Cuando vuelva a tu lado...






Paco Piquer Vento
(Seleccionado Certamen Relatos Diario de Mallorca 2008)




El tren se detuvo y Suso añoró, mientras lo abandonaba, la parafernalia de humos y bufidos con que las antiguas locomotoras festejaban antaño su arribada a la estación. Era tan diferente ahora… El convoy se deslizaba suave por las vías, sin ninguna estridencia que delatase su llegada. Apenas un pitido, un tímido chirriar de los frenos y su mercancía humana se desparramaba por el andén, buscando algunos las miradas, las manos levantadas, de los que les aguardaban con la calidez intuida del encuentro. [...]
Sigue leyendo en

domingo, 30 de diciembre de 2007

Veronika


Paco Piquer Vento (Finalista Certamen Carmen Martín Gaite 2007)


Era ella, sin duda. Hacía siglos que no la veía y aquel era el último lugar en que hubiese imaginado encontrármela. Mi amigo Leonardo, crítico de una desconocida revista de arte, nos había invitado a Flor y a mí a la inauguración de la exposición de una prometedora artista en un maloliente local de Malasaña. El invierno estaba siendo duro y aquella gélida noche de febrero no invitaba, precisamente, a abandonar el calor confortable de nuestro pequeño apartamento. Pero le debía una a Leonardo. Así que, después de mentirle la horrible jaqueca de mi mujer, había acudido solo. Y allí estaba, aguardando a que mi amigo terminase su trabajo, con una estúpida copa de vino blanco en la mano, soportando los acosos de diligentes camareros portadores del tópico canapé de los vernisages y escuchando, casi sin querer, conversaciones perdidas de desconocidos que se arremolinaban, admirando, criticando, o, simplemente ignorando, aquellas obras expresivamente sanguinolentas, duras e incomprensibles.
La reconocí enseguida. Tan delgada y pecosa como siempre. Y, como siempre, rodeada de personas que reían sus gracias, hipnotizadas por su mirada azul. Aunque siempre sola. Ausente pese a todo. Como cuando la conocí. [...]

Sigue leyendo en:

El caso del cadáver sonriente



Paco Piquer Vento

(Novela Ganadora X Premio F.García Pavón)




“El caso del cadáver sonriente”, ese es el título de la novela que ha obtenido el X Premio de Narrativa “Francisco García Pavón”, convocado por el Ayuntamiento de Tomelloso dentro de los Certámenes Literarios Fiesta de las Letras “Ciudad de Tomelloso” y dotado con 6.500 euros, diploma y publicación de la obra. El autor de la obra premiada por el jurado, que se reunía esta misma mañana en el Museo López Torres para fallar los distintos concursos literarios, es el escritor valenciano Paco Piquer Vento.

Se trata, según ha explicado el editor Jesús Egido, miembro del jurado en representación de la editorial Rey Lear que va a publicar las obras ganadoras del premio de Narrativa Francisco García Pavón y del premio de poesía Eladio Cabañero, “El caso del cadáver sonriente” es una novela muy en la línea de Eduardo Mendoza. Una novela “un poco enloquecida”, ambientada en Barceloma, que cuenta la historia de una búsqueda de un robo desde los barrios bajos de La Mina, en Barcelona, hasta los más elitistas de la Ciudad Condal, con una especie de ex-policía, de detective privado al que ayuda un japonés nacido en Barcelona. “Esta trama enloquecida –asegura Egido- nos parecía original, con una extensión breve y una estructura bastante bien compuesta”.

Puedes leer más sobre la novela y el autor:

http://www.estudioenescarlata.com/fichalibro.php?id=978-84-935531-8-0







Steps


Paco Piquer Vento (Ganador Certamen "Sueños" de Valladolid 2007)


Las escaleras de Escher no van a ningún sitio. Ni vienen de parte alguna. Suben, bajan, se entrecruzan en ángulos inverosímiles y sorprendentes. Se tiene que estar loco para trepar o descender por ellas.

O estar soñando. Como yo.

No he terminado el maldito puzzle. Y estoy obsesionado por esas escaleras, definidas sin lógica aparente; que me atraen, que me enloquecen y pueblan mis sueños los últimos días.

Ahora camino por una de ellas. Autómatas plateados se cruzan en mi camino mientras asciendo los escalones grises. Me observan como al extraño que soy. Me hablan en un idioma que no comprendo. Me hacen observaciones, indicando puntos inconcretos con sus brazos articulados.
—¿Por allí? — pregunto, remedando sus gestos.

Insisten. Marcándome un camino que no alcanzo a concebir.

Alcanzo un rellano y, cuando me dispongo a continuar, la escalera se ha invertido. Estoy boca abajo. Pero no me caigo, las leyes gravitatorias se han olvidado de que existo.

Ahora, la escalera desciende y ya no son androides plateados los que siguen señalándome la ruta. Enormes escarabajos mecánicos han tomado su lugar. Siento un escalofrío al notar, cercanas a mi cuerpo, afiladas sierras en sus bocas repugnantes. Acelero el paso. Un inesperado muro me impide continuar. Pero, de inmediato, una nueva escalera ascendente se dibuja a mi izquierda, ¿o es a mi derecha? hacia una bóveda virtual suspendida en la altura. Los escarabajos trepan el muro. Yo subo de dos en dos los escalones, hacia una puerta que he adivinado al final de mi confusión geométrica. Una puerta tosca, enorme, cerrada. Empujo con todas mis fuerzas sin resultado.

Los autómatas, al fondo del laberinto que he abandonado, me han descubierto. Sus manos, como pinzas, se agitan, animándome a traspasarla. Empujo de nuevo. Ya casi sin resuello, consigo abrir un resquicio en la descomunal estructura.

Al otro lado de la puerta el paisaje es distinto. Perfiles cambiantes de nubes en movimiento dibujan un universo blanco y luminoso. Una nueva escalera desciende hacia un fondo que no alcanzo a ver. Escalones de cristal, iluminados por una potente luz azulada, me invitan a continuar. La luz es cegadora a ese lado de mi sueño. Unicornios azules vuelan en bandadas entre los nimbos, ¿o son, quizá, cúmulos? ¿Dónde duermen mis conocimientos sobre naturaleza?

Tras de mí, la puerta se cierra con un ensordecedor ruido y, al momento, se oscurece, en un ocaso espectacular, el firmamento que me deslumbraba hacía unos instantes.

Desaparecen los unicornios y, en su lugar, pegasos alados montados por los autómatas metálicos que habitaban al otro lado se enzarzan en cruel batalla contra los escarabajos mecánicos que blanden, amenazadoras, sus patas escalofriantes.
— ¡Papá! ¡Papá!

Escucho, lejanas, las voces de mis hijos, que saltan sobre mí, agitando frente a mis ojos, aún entornados, el unicornio de Barbie y uno de esos bionicles de Lego de desproporcionadas pinzas lanzadera.
—¿Vamos a ir al cine?

Despierto dolorido. Me he quedado dormido en el sofá. Mi mujer, con un enorme puzzle de dos mil piezas extendido sobre un tablero, grita, victoriosa.
—¡Lo hice!, y mira que era difícil, con tantas escaleras. Debía de estar loco el tal Escher y tú no me has ayudado nada. Anda, despierta de una vez y vámonos al cine con los críos antes de que te enrolles con el fútbol.

domingo, 30 de julio de 2006

Pasillo, por favor



Libro de relatos "El Viaje"
(Editorial Punto Reklamo. Varios Autores)


Paco Piquer Vento


La azafata me ha rozado en el codo al pasar junto a mi asiento.
Vuelve a hacerlo cuando se dirige al fondo del avión, junto a los lavabos. Miro hacia ella. Me sonríe. Es atractiva.
Me dirijo hacia donde está. Nos miramos.
El deseo, los sentimientos más oscuros en un nanosegundo.
Ella corre la cortina. Nos besamos. La acaricio sobre la ropa.
Regreso a mi asiento.
- Señor, hemos llegado – el rostro que he besado en sueños está a pocos centímetros del mío.
- Dispense, me he quedado dormido – respondo mientras me desabrocho el cinturón de seguridad.
Alguien me dijo que el ancho del pasillo de un avión está calculado en función de la distancia que marca el contoneo de las caderas de una azafata.
Por eso, pido siempre pasillo al facturar.
Para comprobar que se equivocan.
Para comprobar cómo un simple contacto desmonta esa teoría.

viernes, 30 de diciembre de 2005

María

Paco Piquer Vento (Finalista Certamen Acumán 2005)
A veces envidio a mi vecino cuando, desde mi ventana, la contemplo oculto como un voyeur. A medida que transcurren los días, Maria crece, convirtiéndose en una adulta apetecible y sus formas, su estatura proporcionada y su color sano provocan en mí una sensación de deseo casi obsceno. Observo como mi vecino se desvive por ella y como la protege y como le facilita sus necesidades para que sea feliz y, en algunas ocasiones, imagino deseos casi incestuosos en los mimos con que la prodiga: resguardándola del viento de marzo, de las caprichosas lluvias de la primavera o del excesivo sol del verano. Las noches se convierten en agitados sueños en los que participo, incorporándome a la ceremonia del pecado en las caricias que inundan la casa vecina, donde el amante prohibido quiere comprobar con la punta de sus dedos la tersura de la piel de su adorada. Y despierto, sudoroso e impaciente, en el amanecer que se resiste a llegar, para recrearme con su belleza desnuda en los primeros grises del alba. Y desespero al pensar que no llegará al próximo otoño, pues su destino está ya marcado. Y un día, después de haberme asombrado con su plenitud, desaparecerá para siempre de mi vida y al cabo de un tiempo la reconoceré convertida en una fumata blanca anunciadora de placeres efímeros, elevándose hacia el cielo azul, mientras mi vecino me saluda con los ojos algo más entornados que de costumbre.

Alimañas

Paco Piquer Vento (Finalista Certamen Civilia 2005)
Corre, niña! ¡Corre! No dejes que te alcance de nuevo. Piérdete entre la espesura del bosque. Tú sabes cómo hacerlo. Conoces como nadie esos árboles y esos zarzales enmarañados, donde hasta las alimañas podrían extraviarse. Silencio. Un momento de silencio hasta que desaparezca la sombra oscura que te persigue y consigas calmar tu pecho agitado. Observa con tu joven prudencia y comprueba que el peligro ha pasado. Después sube la colina y regresa a tu vieja casa del cortijo. Tu madre habrá puesto ya la mesa y te aguardará la sopa caliente del cariño. Tu padre se estará lavando en el patio, en silencio, mientras la luz huye de la amenaza del crepúsculo. La jornada habrá sido dura preparando las tierras para el barbecho. Después, descansa tu agitado cuerpo entre las sábanas, quizás un tanto ásperas, que ansían tu calor adolescente. Y no pienses más, no sueñes con aquel dolor absurdo que la vida te ayudará a olvidar. Ya no deberás mentir, como aquel día. Yo te protegeré, niña. Mientras viva.

–¿De dónde vienes tú, a estas horas? – Marcial se seca las manos con un paño que cuelga luego con cuidado del alambre que atraviesa el patio, repleto de pinzas que aguardan la colada, como gorriones posados en un cable. [...]
Sigue leyendo en

jueves, 30 de diciembre de 2004

Lejos, la vida

Paco Piquer Vento
(Finalista Certamen Civilia 2004)

Kiwgengwo recoge con cuidado las cajas. Momentos antes, sobre un plástico extendido en la acera, exhibía su hit-parade. Para hipócritas; o para bolsillos poco potentes. Sus clientes padecen casi siempre de una cierta vergüenza que percibe Kiwgengwo en el guiño cómplice que le dedican al pagarle. Guarda los discos y el plástico en una enorme bolsa de deporte y se cala el gorro de lana hasta las cejas. En un bar, cerca de la pensión donde vive, saluda a Nguema con el gesto endémico de llevarse la mano al corazón y come unos restos de cordero requemado que su amigo le guarda. Se arrebuja luego en la litera de una habitación atestada. Apesta a humanidad. Intenta dormir. Está aterido de frío. Cuando al fin lo consigue, su sueño es siempre el mismo: viste la túnica roja de los massai, adorna sus piernas y sus brazos con pulseras de hueso y multicolores trenzas prolongan sus cabellos. Le dice a su padre que se ha arrepentido y quiere volver. Le cuenta lo que ha visto. Hombres y mujeres que abandonan las tierras que les vieron crecer. Desesperados. Buscando un horizonte indiferente, ingrato, que les aloja, cauto, en frías estadísticas. Seres tristes que avanzan sin rumbo entre las multitudes; origen evidente en sus pieles oscuras. Pisoteado orgullo en tierras prometidas que no pasan, casi nunca, de una playa desierta; de una expulsión prevista o un salario de hambre. Y que vuelven, heridos, más pobres todavía, a sus países bellos. Los que tuvieron suerte y no quedaron lejos, alimentando la muerte con sus sueños. Su padre le escucha y llora. Después inicia la danza tribal. Saltos verticales que le elevan del suelo. Las ocho. Kiwgenwo se asea. Un vaso de leche. El gorro de lana encasquetado hasta las cejas. Cerca de la estación extiende el plástico. Ordena los discos.
—Oye, negro. ¿Tienes el último de Alejandro Sanz?

Primer recuerdo

Paco Piquer Vento (Finalista Certamen Acumán 2004)

Pasos, voces que me despiertan. Hay preocupación, miedo en esas voces agitadas. Mi padre habla por teléfono. Mi madre se queja. -¡Arriba! ¡Arriba! – Hay que partir. Nos apretujamos en aquel pequeño coche negro. Mi tía Elvira, mi hermana, con el pequeño en sus brazos, y yo vamos en la parte de atrás. Mi padre conduce. Es noche cerrada. De tanto en tanto hay que detenerse. Mi madre vomita junto a la carretera. Yo no acierto a comprender qué está sucediendo. Presiento que no volveremos a Granada y voy despidiéndome de mis primeros recuerdos: de la pequeña tortuga que seguirá nadando en el aljibe de la tintorería, del sonido de las cornetas del cuartel vecino, de los sombríos cipreses que se ven desde el terrado… Empieza a llover. Cada vez más fuerte. En Lorca paramos a descansar. Lorca… ¿por qué me acordaré de ese nombre? Cuando llegamos a Valencia todo está dispuesto. Una ambulancia trasladará a mi madre a Barcelona. Supe después que estuvo dos años ingresada en el Hospital de San Pablo. Dos largos años sin ella, viviendo con mis abuelos, con mis hermanos. Con las visitas intermitentes de mi padre, que se repartía entre su trabajo y los viajes a Barcelona. Cuando mi madre regresó, era casi una desconocida. Una desconocida que se volcó en nosotros, como si tratase de recuperar el tiempo perdido. – Ya sé leer, Mamá – fueron las primeras palabras que pronuncié cuando deshice aquel emocionado abrazo después de tanto tiempo – Ya sé leer.

Alimañas

Paco Piquer Vento (Finalista Certamen Mazarrón 2004)

¡Corre, niña! ¡Corre! No dejes que te alcance de nuevo. Piérdete entre la espesura del bosque. Tú sabes cómo hacerlo. Conoces como nadie esos árboles y esos zarzales enmarañados, donde hasta las alimañas podrían extraviarse. Silencio. Un momento de silencio hasta que desaparezca la sombra oscura que te persigue y consigas calmar tu pecho agitado. Observa con tu joven prudencia y comprueba que el peligro ha pasado. Después sube la colina y regresa a tu vieja casa del cortijo. Tu madre habrá puesto ya la mesa y te aguardará la sopa caliente del cariño. Tu padre se estará lavando en el patio, en silencio, mientras la luz huye de la amenaza del crepúsculo. La jornada habrá sido dura preparando las tierras para el barbecho. Después, descansa tu agitado cuerpo entre las sábanas, quizás un tanto ásperas, que ansían tu calor adolescente. Y no pienses más, no sueñes con aquel dolor absurdo que la vida te ayudará a olvidar. Ya no deberás mentir, como aquel día. Yo te protegeré, niña. Mientras viva.

–¿De dónde vienes tú, a estas horas? – Marcial se seca las manos con un paño que cuelga luego con cuidado del alambre que atraviesa el patio, repleto de pinzas que aguardan la colada, como gorriones posados en un cable. [...]
Sigue leyendo en