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jueves, 7 de enero de 2010

Nuevo encuentro en Ecocentro (MADRID) el sábado 9 de enero


El proximo 9 de Enero de 2010 a partir de las 18h, Carlos Villarrubia dirige y presenta un nuevo encuentro de creación afectiva: El Beso Que Te Adivina. Poetas, músicos, autores de todos los formatos, creadores plásticos, actores y actrices lanzarán susdescargas de imaginación con el hilo conductor de la palabra generativa de Carlos Villarrubia. Marisol Galdón, Ignacio del Valle, Ricardo Fernandez Moyano, Juan Carlos Valera, Cybil Durango, Montse Morata, Santiago Castillo, Juan Maquieria, Félix Ruiz de la Puerta, Ruben Ricca, Alejandra Menassa de Lucía, Jorge Pineda, Pedro Navarro, Cristina Ynfante, Vanessa Montfort, Federico Leyva, Ramón Alcaraz... serán algunos de los participantes en este carrusel creativo.
Será el 9 de Enero 2010 a las 18h. en Ecocentro (Madrid), C./Esquilache, 4 (Metro Ríos Rosas). Os esperamos para disfrutar de la concordia y la belleza del pensamiento emocionalmente activo.
El beso que te adivina es la luz que te conduce a sacar de ti lo mejor, a crecer en la mirada de quien verdaderamente te ama. El verdadero amor te quiere libre y como ser expansivo. Nunca admite murallas para el alma que respira. Es descubrir tu segunda piel, la que te eleva a la capacidad de ser decididamente afectivo, humedeciendo con licor de alegría los desiertos emocionales.

martes, 8 de diciembre de 2009

Doce mayores y un menor, de Bobby Zao


Doce mayores y un menor (cuentos)
Bobby Zao

(Editorial Dunken. Buenos Aires)
Bobby Zao me ha enviado desde Argentina un ejemplar de su nuevo libro de cuentos: Doce Mayores y un menor. Un libro que, como ya hice con sus Cuentos pequeños y terribles, recomiendo.
Bobby Zao nació en China en 1947 y reside en Argentina desde 1951. Es autor de la novela Las Despensas (Editorial Dunken, 2007) y Cuentos pequeños y terribles. Poesía: haikus (Editorial Dunken, 2008).
Os copio el inicio de uno de los cuentos de este libro:
Capicúa
Vi por primera vez a esta niña en el ascensor: los nuevos vecinos del 01M. Le pregunté cómo se llamaba.
-Ava -me contestó.
-Tenés un nombre capicúa.
Ella levantó la cabeza y me miro: celeste violento.
Camisa beige, pollera marrón, mochila y pasitos juegabaldosas.
Una tarde, cruzando el parque para ir hasta la ferretería, la volví a encontrar, leyendo, impasible, sentada en un largo banco verde.
-¡Hola! ¿Faltó la maestra? -la interrogué.
-¿Qué maestra? -preguntó.
-¿No estás en horario de clases?
-¿Qué clases?
-Vamos, nena, ¿no me digas que no tenías que ir al colegio?
-Yo no voy al colegio.
-¿Y para qué vestís así?
-Estoy vestida para inventar.
[...]

viernes, 20 de febrero de 2009

Cuentos pequeños y terribles



Cuentos pequeños y terribles

Bobby Zao

(Editorial Dunken. Buenos Aires)



Hace unos días recibí un magnífico regalo. Bobby Zao me envió su obra "Cuentos pequeños y terribles", un libro de relatos breves y haikus.
Lo sentí como un regalo especial porque el envío llegó de Buenos Aires, ciudad donde desde 1951 vive este escritor, que nació en China en 1947. Al tenerlo en mis manos y poder leerlo, he sentido que el mundo entero es muy cercano y que Internet y las comunicaciones son tan grandes que lo abarcan todo.
Bobby me ha dado permiso para compatir con todos algunos textos de su libro, una mínima forma de agradecérselo. Es una obra editada en Argentina, así que animo a la gente de allí a leerla, y a las editoras de España a publicarla.

Metamorfosis
Qué tiene de extraño que una pareja de novios se demore en el bosque, al oscurecer, cuando todo se transforma.
Caminan, intranquilos, presurosos; de pronto ella le aprieta la mano, y le dice:
-No vayas a mirarme.

La puerta entornada
No es prudente sentarse frente a una puerta entornada, nadie sabe qué puede haber detrás de ella. Si permaneciera abierta, tus ojos podrían defenderte. Pero estás solo, mejor no la toques.

Angelito
-Mamá, ¿por qué a Pablito le decís angelito?
-Porque es chiquito.
-¿Como yo, mami?
-No, vos ya no sos tan chiquita como tu hermano. Andá a cambiarle la ropita a tu muñequita.
-¿Los angelitos vuelan, no, mamá? -concluyó la niña y se retiró, notando que su madre comenzaba a fastidiarse.
Momentos después, la mujer dejó caer la papa y el cuchillo dentro de la pileta. Corrió hacia el dormitorio invadida por un terrible presentimiento.
La pequeña se había escondido y el bebé no estaba en la cuna. Las cortinas flotaban suavemente sobre la ventana de ese décimo piso. Podían escucharse voces tumultuosas ascendiendo desde la calle.

Calidez

Tu suave llama
en mi oscura noche
hace la luz

Sobre mi siesta
se mecen tus veranos
sueño de sed

El tibio pan
te toca los labios
quiero morder

http://www.dunken.com.ar/