lunes, 17 de agosto de 2009

El Diletante. A voz en grito




Óscar Pérez



Cuando escribo estas líneas, Óscar Pérez lleva ocho días solo, no sé si vivo o muerto, aplastado contra la nieve a seis mil trescientos metros de altura en una pared del Latok II, en el Karakorum. Aplastado porque tiene una fractura en una pierna y otra en la muñeca y no puede moverse. Y solo. En esas condiciones, casi inimaginables, la lucha por la vida estriba en conquistar el minuto siguiente, y luego el siguiente. Minutos convertidos en horas y estas en días y estos en años. Los montañeros son gente disciplinada en el sufrimiento, en aguantar; pero debe llegar un momento en el que si el alma está dormida ¿para qué despertarla? ¿Por qué hacer tan larga la corta agonía de la muerte? ¡Sería tan fácil abrazarla!
Ya van por ti dos equipos, uno de ataque y otro de rescate. Aguanta.
No estás solo, las miles y miles de personas que piensan en ti tienen que forzar las líneas de fuerza de tu destino. Aguanta.
Suerte, Óscar, aguanta, ya van por ti
El Diletante
.

4 comentarios:

Mercedes dijo...

Creo que han suspendido la búsqueda y se disipan las esperanzas. De todas formas, se me pone el vello de punta sólo pensar en una persona herida, en medio de la nieve y a solas con su destino.
Un escrito muy poético; a ver si ocurre un milagro y no hubiera que titularlo: "El ángel de la nieve"

microtus montanus dijo...

Buen olfato. Con las informaciones del día de hoy, este micro debería convertirse en el macro del Ángel de la Nieve que sugiere Mercedes.

Juan Manuel Rodríguez de Sousa dijo...

Un texto muy bien escrito. Hoy, en casa hemos hablado de ello, a mí se me ha ocurrido una idea para un relato. A ver si la cabeza responde y lo saca.

Desde luego, pensar que una persona está sufriendo en medio de la nada produce un escalofrío inmenso, de miedo a que nunca uno pase por eso.

SAludos
Juanma

chonoman dijo...

Yo soy la nota discordante, soy la nota discordante porque, es verdad, es muy duro darse la vuelta y dejarle pero alguien se ha parado a pensar que ha ¿muerto? haciendo lo que más le gustaba, que sabia a que se exponía cuando comenzó la aventura y cada paso que daba era un paso más hacia el peligro, hacia el no retorno, hacia una muerte segura.
Me da pena, me da pena él, sus padres, sus compañeros ante la derrota… muchas veces este mundo nuestro nos pone en su sitio y el hombre siempre le anda desafiando, queriendo y exigiendo más y más…hasta que la naturaleza nos recuerda lo pequeños que somos.
Soy la nota discordante y seré la nota discordante cada vez que lea una noticia de estas pues son muchas las líneas escritas para recordar estos sucesos y yo al leerlas me acuerdo: de los bomberos muertos, de los policías asesinados, del obrero de la construcción, del socorrista que dio su vida, de… tantos y tantos que desafiaron a la vida por salvar a personas anónimas que no conocían.
Descansa en paz Oscar, descansa en el silencio de la inmensidad de las montañas a las que intentaste conquistar.
Al menos tu alma es libre en uno de los parajes más bellos del planeta.