lunes, 5 de octubre de 2009

El Diletante. A voz en grito

Proctofantasmas


Un antiguo empleado de la Moncloa asegura que desde 1982 “una impresionante y poco normal cantidad de fantasmas visitaron los muros de este palacio”. También afirman los parapsicólogos la existencia de psicofonías que corroborarían la permanencia de espíritus en el palacio. Al parecer, en los últimos tiempos los espectros han ido tomado confianza, pasando de ocupar los pasillos del bunker subterráneo a las habitaciones privadas del prócer. Los politólogos conocen como “síndrome de la Moncloa” la nefanda influencia de los fantasmas en los ocupantes de la sede presidencial, cuyas principales características son: deslumbramiento, aturdimiento, pasmo, embobamiento, autismo; dejar pasar los días mirando a las musarañas.

Ante la marcha caótica del país, las fuerzas vivas se reunieron en busca de un remedio a tan aberrante situación. Congregaron a especialistas en todas las ciencias y, no encontrando
respuesta, decidieron dar a conocer el problema a todas las embajadas en el extranjero. Y miren por donde, un modesto historiador alemán dio con la solución: dos siglos antes, el filósofo Nicolai, en una comunicación a la Academia de Ciencias de Berlín, afirmó haberse liberado de las visiones fantasmales mediante la aplicación de sanguijuelas en el mismísimo ano.


Dado el lamentable malvivir de la ciudadanía nacional, y antes de ocupar la presidencia de turno de la Unión Europea, rogamos respetuosa pero enérgicamente le sean aplicadas al actual ocupante del palacio de la Moncloa dos veces diarias, mañana y tarde, el afamado sistema de Nicolai; con el único fin de liberarle de los proctofantasmas.

El Diletante


3 comentarios:

amor y libertad dijo...

por fin una solución inteligente y razonada para los problemas de españa, mi enhorabuena

Celia dijo...

No cabe duda. Haremos una manifestación para que se lleve a cabo tal idéa.

Maat dijo...

Creo que, dados los síntomas que presenta el paciente, se hace necesaria una tercera aplicación.Por la noche.
Justo antes de irse a dormir.

¡Vaya con Nicolai!


Maat