martes, 26 de enero de 2010

De nosotras, las mujeres. Francisca Alcover

De nosotras, las mujeres

Francisca Alcover

Publicado en Diario de Mallorca el 18 de enero de 2010
Rosa Bueno Castellanos nos dejó para siempre el pasado 22 de diciembre. No tuve el placer de conocerla personalmente; pero la lectura de lo publicado estos días en prensa local, y no local, a raíz de su fallecimiento, me da la oportunidad de acercarme más a ella. Una persona de nombre Rosa -rosa, flor ensalzada por su belleza-, con el apellido Bueno -bueno, adjetivo que encarna la bondad- sólo puede ser lo que Rosa fue: una buena persona. Y por si esto no fuera aún suficiente, su segundo apellido: Castellanos, el cual me lleva en volandas a Castilla -tierra natal del castellano, cuna del lenguaje y, por lo tanto, de la palabra- y me reafirma en lo dicho que Rosa Bueno Castellanos fue una buena mujer adornada, además, con las virtudes de la coherencia, eficacia y tenacidad; como así ha quedado probado en su trayectoria vital en la que tuvo que dar todo de sí para obtener infraestructuras y mejores equipamientos para las barriadas menos favorecidas de Palma, consiguiendo algo importante: que los ciudadanos de Palma pudieran hacer llegar sus reivindicaciones hasta el mismísimo Ayuntamiento. El artículo de Francisca Mas Busquets del pasado sábado 9 de enero, publicado en estas mismas páginas, viene a corroborar la imagen que yo tenía in mente de Rosa. Las palabras de Francisca son cálidas, plenas de sensibilidad hacia una mujer que probablemente se nos ha ido demasiado pronto. En su artículo, Francisca Mas apunta que las mujeres siempre hemos estado falta de referentes; te diría -sin desmerecer tus palabras- que el primer referente de cada mujer es ella misma, es saber quién es, como mujer y como persona, saber qué significa y qué implica ser mujer, y eso Rosa lo supo muy bien; Rosa fue una mujer cuya primera referencia fue ella misma y de ello da fe la trayectoria de su vida. Debo añadir que el referente femenino es exclusivo de cada mujer, y éste no sirve a otra mujer porque de lo que se trata es que cada mujer construya su propio referente.

2 comentarios:

Teresa Cameselle. dijo...

Entrañable artículo, con sentido homenaje e interesante reflexión final.
Lo del referente me lo apunto, Francisca, porque sé que en algún momento me será de utilidad.
Un beso.

CAS dijo...

Cómo se aprende de todo y de estos grandes, ni qué hablar.
Un fuerte abrazo.