sábado, 23 de enero de 2010

Para Martina Artetxe Ereño (Paola del Campo)

Para Martina Artetxe Ereño

Hace dos días, un ser muy querido por mí ha perdido a una persona muy importante en su vida. Hoy es su funeral. De algún modo, mis sentimientos afloran y me hacen revivir el recuerdo del dolor y la desesperanza que he sentido cuando la muerte ha tocado a la puerta de mi casa. Estos días mis lágrimas afloran queriendo mitigar el tormento por la persona que se ha ido, por los que se fueron y de alguna manera por el miedo que siento ante las personas mayores que todavía me rodean; ellas, que brotan en silencio de mis ojos, quieren hacer de velo ante una realidad que por mucho que yo me proponga está presente en todos y en cada momento de mi vida. Pero los humanos hemos aprendido a vivir con ello, a ignorar que en cualquier instante, en cualquier lugar nos está esperando. ¡Quizás!, como dice Ramón “El beso de la muerte”; nos empeñamos en dibujarla de negro y con guadaña. ¿Y por qué no en forma de beso?
Siempre me pregunto si lloramos por el ser querido que se ha ido o por el dolor tan intenso que sentimos los que nos quedamos.
“La muerte”... Apenas hablamos de ella, es una parte de nuestra vida, la culminación de un ciclo. Nos hablan de ella desde el mismo día que nacemos, no entiende de rangos, clases sociales, dineros, ni edades, y a pesar de ello no estamos preparados para recibirla. Lo más duro es que nunca nos enseñaron a superarla. Aunque la muerte es muerte, siempre se rodea de diferentes circunstancias para llegar a nuestras vidas, y como las personas somos diferentes la afrontamos de diferente maneras; yo rompo a llorar, necesito vaciarme para renacer de nuevo, pero el recuerdo de la persona que se ha ido siempre me persigue… Necesito tiempo para que el dolor se convierta en un cariñoso presente, en un recuerdo de bellas imágenes…. Lloro, y asombra la cantidad de lágrimas que pueden aflorar por tus ojos.
En ninguna situación es fácil enfrentarse a la muerte. Sea esperada o te llame de golpe a la puerta jamás estás preparada para recibirla, no le puedes preguntar ¿por qué? No le puedes dar un puñetazo ni maldecirla a la cara y es vencedora siempre. Vence porque cada vez que se muere un familiar o un buen amigo sigue siendo igual de dolorosa que la anterior….
Mientras, yo espero ese día en el que pueda recordar sin angustia a los que se fueron.
Goian bego Martina, muxu bat.
En el poco tiempo que he tenido para conocerte he aprendido a quererte.
Gero Arte.

Paola.

Goian bego = descanse en paz.
Muxu bat= Un beso
Gero Arte= Hasta luego.

6 comentarios:

El Desván de la Memoria dijo...

Paola, te envío un gran abrazo que espero consiga mitigar al menos un poco tu tristeza,
Ramón

chonoman dijo...

Gracias Ramón, parece mentira el cariño que puedes llegar acoger a una persona aunque simplemente se te cruce tres veces en tu vida.
Un besote Ramón

Ardilla Roja dijo...

Es cierto. Nunca se está preparado para perder a alguien querido.

Un fuerte abrazo, Paola.

Carmen Andújar dijo...

La muerte es algo que nos estremece, y a pesar que sabemos de su certeza, la ignoramos hasta que cae sobre nosotros como una losa.
Te deseo lo mejos Paola
Un abrazo

mar dijo...

Hola Paola.
Cuando alguien a quien queremos se nos va, nos deja un gran vacio, deseo que el tuyo se llene pronto de bonitos recuerdos que te acompañen para siempre
Musu bat
Mar

CRUCI dijo...

Hola Paola!Quiero agradecerte eternamente,las palabras tan cariñosas y con tanto sentimiento que le dijiste a mi madre,MARTINA ARTETXE EREÑO.Es verdad,no estamos preparados para tan duro golpe.Me dicen que mi madre tenia ganas de irse,estaba cansada de sufrir tan larga enfermedad,eso amaina algo mi dolor,solo algo,tengo que aprender a vivir sin ella.Ezkerri kasko Paola,muxu handi bat.AMA nire gogoan zaude,muxu handi eta bezarkada handi,gero arte.Cruci