viernes, 16 de enero de 2009

Al ras




Luis Berastain Díez


(2º Premio Certamen Civilia 2008)


Su único ojo abierto está al ras del suelo. Sobre su pómulo se deslizan unas gotas rojas que todavía desprenden calor, bombeadas al ritmo del órgano con el que han perdido conexión.

Como si fuera el objetivo de una cámara de fotos el ojo enfoca, unos centímetros más allá, la suela de una bota con refuerzos plateados en los tacones y las puntas. Si pudiera girar su único ojo útil como si estuviera articulado, la vista ascendería por el caño de un tejano de un color indefiniblemente negruzco.

La vibración en el suelo le hizo comprender que la estaba insultando, pero le produjo más miedo pensar que no oía nada, ni una voz, ni un grito. Sólo el leve temblor. Intenta levantar la cabeza pero la leve descarga eléctrica que causa la tensión del cuello, produce un efecto similar en las piernas que tiene frente a sí, tensándolas, a la espera de un nuevo movimiento que justificara volver a ponerle la mano encima. Aguanta ese instante de rigidez mientras siente que una nueva gota roja recorre los centímetros que separan su ceja de la baldosa blanca de la cocina.

No puede recordar lo que pasó justo antes de ese momento, excepto que se encontraba frente al fregadero de la cocina, aclarando la espuma de unos vasos, cuando oyó un fuerte taconeo que se le acercaba por detrás. Al girarse se produjo una combinación de circunstancias por las cuales el dolor y el calor intenso y repentino de la mejilla se mezclan con el ruido del cristal roto al chocar contra el suelo, todo ello suspendido en el tiempo, al ralentí. Lo que le resultaba más familiar era el olor a grasa y humo de bar combinado con el de la cerveza que se escapa del cuerpo tras haber recorrido su interior; y de esa visión a la actual podría haber pasado un segundo o una eternidad, le resultaba imposible averiguarlo.

Desconocía las reglas de ese juego, pese a haberlo jugado muchas veces en lo últimos quince años. Ignoraba si debía seguir intentando alzar la cabeza, aunque el peso de la bota podía acabar presionando sobre ella. Movió las manos en busca de un extraño y misterioso sitio en el cual, al apoyarlas, sería capaz de ponerse en pie y seguir con lo suyo, pero no lo encontró. Sin embargo, a medida que las gotas seguían cayendo con la regularidad del segundero de un reloj, parte de la sangre siguió circulando por su cabeza y eso le ayudó a recordar. Y el recuerdo tensó todos sus músculos. Era necesario avisarle. Debía acercarse a su habitación e impedirle que saliera de allí. No podía verla en ese estado. Otra vez no.

El par de botas que remataban los tejanos se movieron un par de pasos como si pretendieran evitar que la luz y la esperanza cubriesen su cuerpo, y ese movimiento permitió alinearse la visión del único ojo útil con el espacio dejado entre ambas botas. Haciendo un esfuerzo por enfocar la vista, lo vió. Allí estaba.

Quince años de matrimonio, catorce años y seis meses de maternidad. Su peor error y su mayor triunfo. Infierno y cielo separados por esa fina línea, difusa e inasible, como la del horizonte cuando divide cielo y mar. Ambos ahora frente a ella, alineados, uno detrás del otro. El más próximo, con olor a humo, alcohol y sangre. El que estaba detrás, enmarcado por la uve invertida de las piernas separadas, inmóvil y rígido, mirando sin ver, o sin creer. El joven cerebro no ha juntado las fichas hasta hoy. Ruidos. Gritos. Golpes. Morados. Excusas. Piezas de un puzzle con poco sentido cuando están separadas, pero constituyen una foto fiel cuando las encajas una junto a la otra.

Quiso mover levemente la mano para decirle que se fuera de allí. Que no viera más. Sufría al pensar que esas otras lágrimas se mezclasen con las suyas, pero no podía permitir que sus gestos la delataran. Detestaba pensar en la posibilidad de que otra sangre se mezclase en el suelo con la propia. Sobre todo la sangre joven que un día fue suya y que ahora corre por otras venas, por otro cuerpo. Un cuerpo que inició un ligero movimiento, estirando el brazo despacio, en cuidadoso silencio, hasta asir el mango del cuchillo con tanta fuerza que parecía formar parte de su mano, como si fuera la misma extremidad. Las lágrimas salían del ojo útil, impidiendo que lo hiciera la voz por su garganta, en lo que hubiera sido un grito no para avisar al de las botas, sino para evitar que la joven mano se manchara también de sangre; inmóvil en el suelo vio el avance de su hijo hasta quedar prácticamente tapado por el hediondo cuerpo de su marido y, en ese momento, supo que todo había terminado para ella, para su hijo, y también para el cerdo.

17 comentarios:

Ave Mundi Luminar dijo...

Una genialidad de texto.

El sufrimiento extremo desde dentro... desde muy dentro...

Dolor para el resto del día....

Felisa Moreno dijo...

Un relato impresionante, contado con las palabras justas. No conozco el texto ganador pero, para superar a éste, debe ser más que perfecto.

Enhorabuena compañero.

Walter Pascual dijo...

¡Excelente cuento! Una trama que, aún corta y conocida, se impone con mucha tensión, con un climax y final que, aún siendo dolorosos, nos conforma totalmente. Muy buena elección de palabras, frases, giros. Un placer de lectura. ¡Felicitaciones!

Ricardo dijo...

Enhorabuena Luis por ese premio, un gran relato sin lugar a duda, con las palabras justas y precisas para crear un ambiente que no te dejar parar hasta el final. Es muy real y estremededor.

Un abrazo.

Mercedes dijo...

Me ha gustado mucho el relato del compañero Luis. La verdad es que estoy con lo que dice mi compi Felisa, a ver cómo es el ganador, porque éste está genial.
Enhorabuena por el premio.

Jaime Trujillo Escobedo dijo...

Hola, soy Jaime, del blog El Balcón de Jaime, quiero decirte que me encantó tu blog, es precioso el ojo con la lágrima!! y el texto es una pasada, el sufrimiento... me gustó mucho tu blog
!!

Te dejo mi blog:
http://elbalcondejaime.blogspot.com/

es de trucos blogger, ayuda blogger, descargas, perros, gatos, aves, pájaros, periquitos, canarios, agapornis / inseparables, ninfas, plantas, cocina y recetas y algunas cosas más, espero que te guste, un gran saludo!! y felicidades otra vez!!-

XoseAntón dijo...

No sé si felicitarte por el premio, acabo de leerlo y todavía me duele. Ojalá éste fuera el dolor final de todos nosotros; entonces, además, de las merecidas felicitaciones, también te daría las gracias.

Amig@mi@ dijo...

Enhorabuena por este merecido premio.
Palabras más que acertadas tejidas en una prosa limpia y clara que nos transportan a la escena de forma apenas consciente.
Felicidades por este magnífico relato.

Carmen Andújar dijo...

Relato muy bien escrito y con un expléndido final.
¡Enhorabuena!

leo dijo...

Enhorabuena¡¡¡¡

es un placer leer estos relatos.

a los demás pués decir que gracias por cada una de vuestras palabras.

un beso para todos¡¡

leo.

Francisco Javier Torres dijo...

Si me lo permitís, un pequeño comentario: Pero entonces qué pasa ¿justificamos el asesinato? ¿nos volvemos primates "nosotras" también? Esta situación está pasando a ser algo esclerotizado ya: macho soplador y bravucón y zumbador; hembra silenciosa y heroica y amante y arrebatada. No deberíamos presentar el mundo como si fuera unidireccional porque no lo es. El matiz literario, yo echo en falta aquí, lo siento, el matiz literario e intelectual, la posición ideología del narrador, que parece ser lo que encanta aquí, si no me equivoco, a mi lo mismo me da. Ya sabemos que con buenos sentimientos no se hace buena literatura.

Balovega dijo...

Me parece extremecedora esta historia que ha ganado el 2º Premio Certamen Civilia 2008. Muy bien escrita, pero particularmente no creo correcto que se juegue aunque sea con la pluma, con un tema tan delicado y sensible como los malos tratos. La fotografía triste muy triste..
Un saludo y feliz semana

Miyita dijo...

Impresionante. Te atrapa desde las primeras palabras, y luego tienes que seguir leyendo hasta terminarlo porque el interes que despierta aumenta con cada oración, me gustó muchísimo, tienes un blog magnifico. Abrazos muchos y cuentame como una de tus lectoras asiduas.

Balovega dijo...

Buenos días, muchas gracias por tu mail. Un saludo

Hada de los tiempos dijo...

Es muy grande el cariño que las hadas tenemos por todos los viajeros que han transitado por el Bosque Antiguo y participado en él, así que cuando recibimos los premios Dardo y Blog de Oro, pensamos en vosotros. Tanto por la ilusión que supusisteis para nosotras la hadas, como por vuestra preciosa labor que lleváis a cabo en vuestros blogs, os hacemos entrega de estos premios.

Con todo nuestro cariño, El hada de los tiempos.

Luis B. dijo...

Muchas gracias por vuestros comentarios, son la mar de estimulantes.
En cuanto a las críticas, deciros que en ningún caso doy por justificada la violencia ni la venganza, ni creo que el texto dé a entender algo así; es sólo que el drama y el dolor de la historia no se acaba, continúa arrasando a otros.

Teresa Cameselle dijo...

Es de esos relatos que preferirías no haber leído. Porque se te clava en la mente como alfileres, y después es difícil de olvidar.
Enhorabuena.