lunes, 7 de junio de 2010

Decálogo personal para desarrollar relatos, de José Manuel Aparicio







Decálogo para desarrollar relatos


José Manuel Aparicio
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(Ilustración de Chu)



1. Pensar qué efecto (o efectos) se quiere causar (sorpresa, sonrisa, humor negro, reflexión…)
2. Pensar cómo se van a transmitir (no es conveniente empezar a escribir sin precisar ese efecto)
3. Decidir si el relato se va a focalizar a través de un objeto o si nos centraremos en los hechos.
4. Decidir si se inicia el relato con una frase o párrafo que ponga en tensión desde el principio, o bien mostrar con brevedad el escenario donde van a suceder esos hechos que generan y aumentan la tensión.
5. Determinar con claridad el argumento y la trama (definiendo claramente cuál es la idea principal que mueve el relato).
6. Estructurar inicio, nudo y desenlace.
7. Estructurar los hechos principales estableciendo con precisión el orden adecuado de los acontecimientos, cuya función será causar el efecto deseado.
8. Estructurar la aparición de escena, descripción y resumen, equilibrando su orden y aparición.
9. Elegir el punto de vista y estudiar (antes de decidirse) qué beneficios o desventajas aporta cada visión.
10. Al establecer el punto de vista, aprovecharemos para determinar el tono y el acercamiento del narrador a la historia (cercano, lejano, neutro, testigo, protagonista, omnisciente...).
11. Elegir la palabra que defina el relato en el sentido más amplio (locura, venganza, soledad...). La llamaremos “Palabra Atmósfera”.
12. Crear una lista de palabras cuyos significados guarden relación con la Palabra Atmósfera, que iremos incluyendo en el relato como “puntos de apoyo” para el lector (“descripción dinámica”). Hay que procurar integrarlas en detalles, objetos, personajes, metáforas…
13. Lista de los personajes con breve descripción física, psicológica y su registro lingüístico.
14. Breve descripción de los escenarios.
15 Principio de Máxima Economía: todo aquello que se salga del tema del relato, o que lo ralentice (sino es con intención), hay que eliminarlo. Ir al grano. Es fundamental eliminar todas aquellas palabras, frases, párrafos que, por muy bien que nos suenen, por muy bonitas que sean, no aportan nada a la historia (si se desea, se pueden almacenar en un papel aparte porque a veces pueden servirnos de nuevas ideas para otros textos donde sí encajarán).
16. Una vez escrito el relato, establecer los puntos de aumento de tensión y comprobar que no existan puntos muertos donde la acción no avanza, se ralentiza o se sale de la idea del relato (“progresión narrativa”).


Blog de José Manuel Aparicio: http://joselondinium-quitandomelaropa.blogspot.com/

19 comentarios:

Natàlia Senmartí Tarragó dijo...

Hooola !salves!
Siempre decálogos, ¿por qué no pentágonos o...?
Personal es, respetable, lo alabo en general, ayuda.

Lo dicho, no pongo pegas a no ser que se trate de un relato: novela laaarga, por un decir 100 pág.
No siempre lo breve, si breve, es dos veces bueno, porque, al igual es dos veces malo.

Por otro lado, me parece que ponerle "pegas" al lector/a, como supuesto ente pensante y esforzante, concentrante, tampoco está mal, depende, cada cual...
Ni falta hace que mente a autores que en lo referente a ese decálogo son ateos. Vamos, que ni puntos ni comas ni guiones, meten, y se pasan la trama reglamentada, el anzuelo inicial, el ritmo al son que sea, van al suquillo de lo que cuentan, ese jugo importa al lector, o le importa un bledo, es bien libre de no leerlo ni de lejos o dejarlo al primer cap.
!Qué complicado acertar! Por suerte el leyente es infinito, múltiple y contradictorio, como el escribiente.

Complicado eso del decálogo, nos ponemos en la piel del supuesto lector, adivinamos sus sudores y sus bostezos y para evitarlos nos empeñamos en facilitarle lecturas huyendo de pegas. Legítimo y loable esfuerzo.
De una cosa estoy segura (?), es que se tiene que tener algo que contar, lo que sea y que eso suene a sincero por más palabras que se pongan, muchas o pocas, que diga "algo".

Gracias por este decálogo del cual tomo nota, humildemente y sin coñas porque ayuda. Bsitooos.

Joselondinium dijo...

Hola, Natalia:

Me alegro de que te sea de utilidad el decálogo,es una pequeña crontibución a los escribientes, a algunos les vendrá mejor y a otros peor, eso cada cuál. Muy interesante lo que dices en tu comentario; es un punto.

Saludos

Mimí dijo...

Estoy de acuerdo con Natalí, ni Proust pasaría la criba de tu decálogo, ni lo haría Gala, ni Prada ... ni Becquet, ni ...

Nos ponemos el uniforme y deshechamos la mitad de las palabras del vocabulario para que nos entiendan mejor, no complicamos la trama por miedo a que no nos entiendan y les damos un ritmo homogéneo para que no se lleven sobre saltos. ¡el desenlace siempre al final! (llamemos a tu supuesto lector tipo a, mente plana)

Y me pregunto para qué hemos avanzado todo estos siglos en nuestra capacidad de narrar.
Me parece interesante, pero yo parto de una idea, de una historia y ella en sí misma desencadena y exige todo, ritmo,vocabulario, (lo de buscar palabras en la misma órbita resulta muy útil)

Si tuviera que analizar todo eso no tocaría el teclado, creo que tu escrito se obtiene después de escribir múltiples historias, pero no se piensa antes de ...

¿O comenzaste a narrar sobre una lista así?
Un saludo

Amig@mi@ dijo...

Gracias,
Me encantó poner ideas en orden.
Un abrazo

Anónimo dijo...

José Manuel:

¡venga ya!

Esto no es un DECÁLOGO, en todo caso es un ¿DECASEXCÁLOGO?

DECÁLOGO = DIEZ; comenzando porque muchas normas nos das y tú no respetas esta tan básica, o sea, que un Decálogo son DIEZ principios, diez normas, diez mandamientos, diez huevos...etc.etc.

Como escritor novel (que no Nobel), te digo que el escribir para mí es un vuelo, un viaje de gaviota, pelícano, águila...si me tengo que ceñir a tanta norma como das para escribir un relatillo...pues ¡gatillazo, majo!

También el escribir es una arte y como tal, ¡NO PUEDE SER TAN MENTAL!

Aún así, se agradece tu esfuerzo, como no, y las gracias te doy.

Colibrí.

Anónimo dijo...

Hola, colibrí:
La verdad es que hay una frase que me gusta mucho y que dice: Respeto que seas un ignorante, pero, por favor, abstente de demostrarlo en público.
Te copio la definición de la Real Academia de la Lengua sobre lo que es un decálogo (mira la segunda parte):

decálogo.
1. m. Conjunto de los diez mandamientos de la ley de Dios.
2. m. Conjunto de normas o consejos que, aunque no sean diez, son básicos para el desarrollo de cualquier actividad.

Me parece perfecto que no te ciñas a normas de escritura (los hay que van por el bosque y sólo ven leña para el fuego). Estos consejos no son para ti, son para los amantes del bosque de las letras.
Hasta para comer hay que saber usar los cubiertos. Pero bueno, también están los que comen con los dedos...

José Manuel,gracias por este regalo. Para escribir un decálogo (que no tiene porqué ser diez; según la autoridad), como para sentarse a la mesa, hay que conocer los secretos de la elegancia; y a ti te sobra la clase.
Un abrazo y más gracias.

Mercedes Martín.

Joselondinium dijo...

Gracias, Mercedes; ¡un poco de aire al fin! Y yo que lo hacía con toda mi buena intención... aunque en realidad es un decálogo personal; cada uno que escriba como mejor le parezca (en efecto, Mercedes, la palabra "decálogo" también tiene ese otro signficado que apuntas. El empleo de los diccionarios es otra interesante norma que recomiendo seguir). Agradezco todos los comentarios aunque no todos los comparto. Quizás quien no quiera normas es que no se atreve a seguirlas. Escribir es un arte pero también requiere técnica; los que vamos a ver dentro de unos días marcando golazos en el Mundial han tenido que entrenar mucho, pulir defectos, segir unas normas en sus entrenamientos... Ahora bien, todo aquel que sea capaz de escribir buenos relatos sin ceñirse a ninguna norma que reciba ya mis más sinceras felicitaciones. Saludos a todos y, venga, más comentarios, que mola.

Natàlia Senmartí Tarragó dijo...

José, de buen rollo, desde luego para empezar.
Tu elegancia es supina, tu generosidad demostrada, y no importa cuantos son los mandamientos, cada cual los acepta uno por uno, niega otros, o todos.
Así que nos entendemos a ciegas, amigo, y me parece muy bien que tu expongas lo que crees para guia o para información del personal, pas mal. Ahora, cada cual...(asco de rimas).
Un abrazo !salve! y bsito a Mimí, a Colibrí y a Mercedes. !Haya paz!
No hay que perder los modales ni el sentido del humor !por favor! (¿más ripios? ¿en qué quedamos?excusas)
Jejeje, cosa graciosa, los romanos (!qué pesada con el tema!)muuuy finos ellos, los patricios, comían con los dedos, va según costumbres.

Anónimo dijo...

Natalí, mi abuela lavaba a mano y en la pila (pero ya se inventaron las lavadoras), je, je.
Besillos al quinto.

PD:Hablando de las cosas que pasan de moda, te cuento algo que dice mi hermano y que me hace mucha gracia, dice:
"Eso está más antiguo que un niño peinado a colonia".
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Merce (voy con anónimo porque tengo la casa de vacaciones).

mar dijo...

Vaya, vaya, vaya...

Pues a mí me ha gustado, puede que sea porque soy novata en esto y estoy cansada de escribir, borrar, escribir, reordenar párrafos y volverme loca, porque lo que sale al final no suele parecerse mucho a la idea que tenía al principio.

De momento me lo llevo para tenerlo a mano.

Un beso de Mar

mar dijo...

¡Que despiste!

Me voy sin daros las gracias.

Pues eso, que muchas gracias, lo intentaré usar, a ver que tal me va.

Mar

Joselondinium dijo...

Bien, bien, ya se va equilibrando la cosa. Me alegro de que a alguno le sirva para algo... sin levantar tanto alboroto.

¡Venga, que siga la fiesta! Que al menos hablamos de literatura.

XoseAntón dijo...

Hay algo respecto al oficio de escribir, y digo "oficio" con toda la intención, que se trata de una labor en solitario; aunque ahora, gracias a Internet, se percibe menos, el escritor vivía en una suerte de aislamiento que supongo se debe de parecer mucho a lo que es la ceguera. Aparte del talento y de que es necesario tener una historia para contar, no era fácil encontrarse con alguien que te dijera: ¡alto, por ahí vas mal!, pues los amigos, los más educados te sonríen y animan si te los encuentras de frente(de espaldas ni se ven porque, si pueden, huyen antes de que les pidas "dinero" -o eso deben pensar-). Y quiero decir que, salvo dos o tres elegidos (el cuarto propio de Virginia Woolf, no sólo se componía de feminismo y tiempo, también de dinero; el rey de los poderes a fin de cuentas); los demás siempre han carecido de medios para aprender, compararse y mezclarse en un tú a tú con el resto. Sin referencias, nuestra manera de entender y conocer se basa en la comparación, lo más seguro es que acabemos perdidos; claro que alguno, más por que le toca la primitiva que por la musa, acierta y sobresale. Somos tantos, que por muy caprichosa que sea la fortuna, es incapaz de evitarnos a todos. Stop.

Intento decir que encontrarse con este tipo de guía, aunque sólo sea para hacer todo lo contrario, supone una vaso de agua (fresca, de los manantiales gallegos) en este desierto de palabras; porque si los de arena son grandes, infinitas son las frases que se pueden crear con ellas.

Da igual, sigamos las normas o nos revelemos contra ellas, José Manuel, estos apuntes son auténticas joyas; gracias, muchas gracias. Conste, ¡eh!, con la condición acabo de decir; porque estoy seguro que en el siguiente relato ya acabo siendo un blasfemo; que las tablas de la ley no son para ir al cielo, sino para enviar a nuestros enemigos al infierno. :)))

Un fuerte abrazo a todos, aunque sólo sera por leer todo el comentario.

Bikiños

XoseAntón dijo...

Bueno, no quería decir que nos íbamos a volver fotos contra las normas; creo que debió de ser por el miedo a escribir "rebelión" con "B", dado los tiempos que corren igual enciende como la leña seca.

(Si era visto, hablando de normas, y yo con mí particular ortografía...)

:)))

Juan Manuel Beltrán dijo...

Hola, José Manuel.

Me han parecido muy, muy, interesantes todos los puntos.
Y esto es como todo, el que lo quiera que lo coja y el que no... pues no.
De todas formas, creo que a todo el mundo puede serle útil, aunque sólo sea para ser un poco más crítico con lo que escribimos; se puede ver incluso como una especie de check-list para verificar si algo ya escrito tiene buen color.

Gracias, José Manuel, por compartirlo con todos.

Juan Manuel Beltrán

Joselondinium dijo...

Gracias a ti, Juan Manuel; yo encantado de que a alguien pueda servirle.

Saludos

MAR SOLANA dijo...

Hola, José Manuel:

No había tenido tiempo de leer con calma tu decálogo. Muchísimas gracias por compartirlo con todos nosotros.

Lo que más me gusta es la aclaración de Merce a Colibri respecto a la palabra "Decálogo" ¡vaya corte, bieeen por Merce!; y la deportividad con que te tomas tú las críticas, nunca mejor dicho, ¿verdad?, sobre todo por lo que cuentas de los mundiales. Y bajo mi humilde parecer, en efecto, escribir es una conjunción entre lo artístico y la estrategia; aunque siempre es preferible que predomine mucho más lo primero, claro. :)

Gracias y un abrazo.

Joselondinium dijo...

Muchas gracias a ti por tu comentario, Mar; me ha gustado mucho. Espero que el decálogo te sirva para algo. Sí, esta claro que debe predominar lo artístico, porque la literatura arte es. :-)

Saludos.

Jose Antonio Bejarano dijo...

Vaya, este decálogo me viene como anillo al dedo en medio de un laberinto del que no soy capaz de salir, gracias.