jueves, 10 de septiembre de 2009

Todos Locos. Dorotea Fulde Benke


Todos Locos
Dorotea Fulde Benke

Todos, locos; loca yo que me encontré en la calle, y madre no hay más que una. Me saludé amablemente, sin embargo –como soy miope- me miré sin reconocer el rostro borroso, el bulto del cuerpo, la mismísima ropa que suelo llevar. La voz me pareció conocida, pero una moto sobrealimentada vomitó a mi lado ruido y gases, por lo que perdí ese tenue hilo que podría haberme llevado al ovillo de mi propia existencia. Como no me respondí, quise pasar de prisa, sin escudriñar a esa señora cincuentona, cuya cara redonda se arrugó en un gesto de rebuscar en la memoria. No supe quién era yo, y esa duda me molestó.
-¿A dónde vas? -me dije- La comida está hecha, la mesa puesta… en cuanto lleguen, todos a comer.
-Se me ha quemado un poco el pescado -respondí a ver si conseguía sorprenderme.
Tiré la primera tanda y puse aceite nuevo,-me sonreí complacida- nadie se va a enterar.
Me pareció bien y no hubo nada más que decir. Me fui a casa; en el ascensor -donde me puse de espaldas al espejo por si acaso- ya me sentí casi fusionada y cuando tocaron el timbre los que iban a venir a comer, no hubo más que una, la de la copla, que les abrió la puerta.
¿Loca, yo? De eso, nada.

6 comentarios:

Mercedes dijo...

Qué bueno, Dorotea. Te las pintas sola para este tipo de relatos surrealistas. Tu imaginación me sorprende y la forma en la que narras, también.
Enhorabuena por esta locura empática (también me ocurre a veces lo que a la prota).
besos de yo para yo y para ti.

Ardilla Roja dijo...

Me ha encantado este relato. Envidio la imaginación de esta mujer.

Un abrazo a Dorotea y a ti Ramón por poner el texto en tu escaparate.

Susana dijo...

Tus escritos nunca jamás me dejan indiferente, Dorotea.

Muy bueno.

Besitos

reinadesava dijo...

Cómo puedes dominar tan bien el idioma. Eres envidiable. Me encanta.

Natàlia Senmartí Tarragó dijo...

Te saludo Doro, salúdate a tí misma en ese espejo distorsionado que nos describes con sutileza e imaginación.
"Conócete a tí mismo", decían que Sócrates tomó esa frase como divisa personal, la asumo, cosa difícil donde las haya. En mi último relato del jueves la menciono.
Felicidades Doro, de esta locura mejor no curarse, o curarse poco.
Bsito, natalí

Dorotea dijo...

Gracia, Ramón, por presentar mi texto a los muchos que pasan por el blog del Desván, y gracias igualmente a los que me dedicáis comentarios tan apreciativos.
Voy a contármelo enseguida porque sigo en el cuarto planchando ropa...
Dos besos, uno de cada una.