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domingo, 24 de noviembre de 2013

El guerrero azul, de Carmen Andújar

                                                              
El guerrero azul es la primera novela de Carmen Andújar. Se edita en formato digital y esta es su sinopsis:



EL GUERRERO AZUL es la historia de un hombre normal, sin más pretensión que un trabajo que le ayuda a sobrevivir. De la noche a la mañana cambia su vida, un nuevo empleo le llega de una manera algo misteriosa. Éste le permitirá conocer otro mundo y su gran amor. Sin buscarlo, se tropieza con un ladrón y recupera lo que había robado. Este hecho le hace reflexionar, decide dar un giro radical a su vida y convertirse en superhéroe. A partir de entonces le sucederán una serie de vicisitudes -algunas impregnadas de cierto sentido del humor y otras llenas de verdadero peligro-, que le hará replantearse más de una vez su papel. Con el trasfondo de la crisis, el personaje se ve inmerso en un continuo dilema. Pero su conclusión es continuar ayudando a la sociedad, porque ésta siempre necesitará un superhéroe.


Ya disponible en formato digital en kindle, epub y pdf por el precio de 1 euro. Lo puedes solicitar a través del blog de la autora:
http://carmenandujarzorrilla.blogspot.com.es

O escribiendo a:
mandujar@xtec.cat
info@eldesvandelamemoria.com

Lo puedes adquirir en Amazon:
http://goo.gl/rHmScT

 También puedes comprarlo por PayPal. Por favor, indica tu email y formato que deseas al realizar la operación:






El guerrero azul: 1 euro


 

domingo, 18 de marzo de 2012

Mercedes Sáenz Blasco gana el 2ª premio del certamen Encarna León 2012

Mercedes Sáenz Blasco ha sido la ganadora del 2ª premio del certamen Encarna León 2012, con su relato titulado "Interludio de trapo".
Podéis ver la reseña y una breve entrevista en esta web, que os invito a leer:
http://www.elfarodigital.es/melilla/cultura/90208-es-una-historia-hecha-de-retales.html

Blog de la autora:
http://jasonia69.blogspot.com.es

sábado, 25 de febrero de 2012

Rafael Borrás: ganador del Certamen de microrrelatos Cuidate CV 2012


Entienda, doctor


Rafael Borrás


El sol le daba de pleno, pero ella aún tardó en despertar del todo. Podía permitirse remolonear unos minutos. Con el rostro hundido en la sábana, empapada de un aroma inconfundible, sintió en la piel de nuevo, los ojos entrecerrados y la sonrisa complacida, el roce de sus manos ágiles. Un escalofrío le fue recorriendo los cinco sentidos, el eco del último abrazo, y experimentó un amor sin llaves ni cerrojos junto con el deseo de que la próxima noche llegara cuanto antes.¿Entiende por qué llegó tarde a la quimio? El cáncer podía esperar ese ratito, ¿no?

http://www.cuidatecv.es
http://www.facebook.com/gvacuidatecv

lunes, 12 de diciembre de 2011

Rosa Molina es finalista del Certamen de Microrrelatos Abogados de noviembre de 2011

Los buenos principios


Rosa María Molina López


Relato seleccionado Certamen Microrrelatos de Abogados noviembre 2011


Creo ser el único gitano, abogado y rico que vive en una chabola. Mi poblado es una enorme explotación de chatarra, pero bajo esa costra de miseria laten ríos de oro a ritmo de guitarra flamenca. Con dos uralitas y tres contrachapados levanté mi despacho y no hizo falta cartel en la puerta para que rebosara de clientes. Empecé con mi gente, tiempos difíciles en los que afiné mis quiebros de leguleyo, pero ahora mi pantalla táctil arde y en mi chabola-bufete me espera, aterida, gente con dinero tan negro como su alma. ¿Mis métodos? Los de cualquier abogado: dar vueltas a la ley para conseguir la sentencia más favorable. ¿Mi ventaja? Conocer su ancho margen desde mi infancia y seguir viviendo en él. Si es que ya lo decía mi padre, el mejor profesor de todos: “No quiero para mis hijos buenos principios...”.

José Vicente Pérez Bris es finalista del Certamen de Microrrelatos Abogados de noviembre 2011

Madrid 1945


José Vicente Pérez Bris


Relato seleccionado Certamen Microrrelatos de Abogados noviembre 2011


Encontré a Julián cerca de Casa Montes, templo de la gastronomía, una mañana lluviosa. A la vista del cartel anunciando un suculento rabo de toro, decidimos probar suerte. Intercambiamos cotilleos sobre abogacía y anécdotas universitarias. Quedé mudo al enterarme de que a nuestro viejo profesor de Mercantil, se lo llevó esposado la Brigada Social, en plena lección magistral el curso anterior. -Lo peor –comentó- es que la sentencia condenatoria no fue de tiempo, sino de conciencia. -¿Y eso? –pregunté entristecido. -Se ha convertido en un pelele, sin dignidad. No hay peor explotación humana que entregar las ideas. -No puedes reprocharle intentar salvar el pellejo, repuse pensando si a mi antiguo camarada se le estaba endureciendo el corazón. Me miró socarrón y dijo: El roce táctil de la tortura engrandece al hombre que lo padece. Y el sometimiento de las ideas en pro de una jubilación al calor del brasero, envilece.


lunes, 5 de diciembre de 2011

Rubén Gozalo es finalista del Certamen de Microrrelatos Abogados de noviembre 2011

Gentleman
Rubén Gozalo Ledesma
Relato seleccionado Certamen Microrrelatos de Abogados noviembre 2011



—La sentencia del caso dice… Y entonces sonó la campana. Los alumnos salieron y el profesor se fijó en el cartel: Jornadas sobre la explotación infantil en Asia. Ya en la calle, tocó la pantalla táctil del móvil y comprobó que no tenía mensajes. En el aparcamiento, se le acercó un hombre y le disparó. Al instante, pensó en la bronca que le echaría su mujer en cuanto le viese con semejante aspecto. Siempre vas hecho un desastre, le decía. Y efectivamente, en aquel momento, la sangre le goteaba por el rostro y un cráter gigante se abría en su frente como una cueva inexpugnable. —¡Como llegue a casa con estas pintas mi esposa me mata! Se limpió con un pañuelo y trató de ocultar el orificio con el flequillo. Más tarde probó con una tirita. De repente, al otro lado de la calle, reparó en la tienda de sombreros.

sábado, 3 de diciembre de 2011

Víctor Fragoso es finalista del Certamen de Microrrelatos Abogados de noviembre 2011

Porca miseria


Víctor Fragoso


Relato seleccionado Certamen Microrrelatos de Abogados noviembre 2011



La venganza, de ser, siempre táctil. Agarrar al viejo profesor de administrativo por el cuello y hacerle tragar su cartel de hueso suspenso tras suspenso. Tengo cuarenta años, curso segundo de carrera, muchas resacas y más de una noche en blanco. ¡Insostenible! La sentencia llegará en forma de corbata muy apretada al cuello. No hago más que darle vueltas. Al plan, no a la corbata, por supuesto. Cada día disfruto organizándolo, siguiendo su itinerario por los pasillos, tomando nota de hábitos y horarios. Hoy lo hago. No puedo más. Su becario empezó derecho conmigo y saludó con cachondeo. ¡Imbécil! Voy a disfrutar más que una explotación de gorrinos en el fango, revolcándome en el placer que muchos desean. Pero seré yo, solamente yo quien lo haga. Generaciones de perdedores redimidos en un solo acto. Me acerco. Ya le tengo. Se vuelve. -¿Desea algo?- pregunta-. -¿La revisión de examen?-fracaso de nuevo-.




Puedes visitar el blog de Víctor:
http://escritornovelbusca.blogspot.com




sábado, 26 de noviembre de 2011

Piedad Baca recibe una mención especial en el Certamen Monturque de relato corto

Piedad Baca ha recibido una mención especial en el Certamen que el Ayuntamiento de Monturque convoca en la modalidad de relato corto, con su relato titulado "El último viaje":


EL ÚLTIMO VIAJE


La cara ensangrentada; apretujado sobre su pecho, el bebé hambriento no dejaba de llorar. La escena ponía punto final a la novela con la que, todas las tardes, Doña Cándida se dormía. Sobre la mesa, el ordenador conectado y la labor de ganchillo.
El timbre de la puerta la despertó, a ella y a la gata Mª Carmen, que como su dueña seguía las mismas rutinas. Desde el ordenador visualizó el portal antes de abrir, las nuevas tecnologías acompañaban su vida y organizaban su hogar. ¡Qué pena haberos descubierto tan tarde!, se lamentaba Cándida a sus ochenta y ocho años recién cumplidos, dialogando con su computadora Carmencita.
Su hija Mati y su yerno Jacobo eran los causantes del espabile. Como todos los jueves, a las cuatro en punto pasaban a darle el beso de rigor y en unos minutos cumplir las tareas filiales de una pareja súper ocupada, súper organizada y súper guay. Controlar a su madre y organizarle la vida eran el objetivo de las visitas. El yerno, haciéndose el gracioso, intercalaba entre los temas financieros de la abuela y los de servicio doméstico una frase lapidaria:
–Cada día está usted más joven, nos entierra a todos ¡je! ¡je!
–De ese tema veníamos hablando. Que seas mayor no es razón para que dejes de viajar, antes te lo pasaba muy bien. Creo que has visitado los cinco continentes ¿verdad, mama?
La respuesta fue una leve sonrisa. Mati siguió hablando de los innumerables desplazamientos de su madre. El marido se sabía de memoria las tournées de su suegra y, cortando el monólogo, dijo:
–Tu madre es libre para hacer lo que quiera, tiene salud y dinero, como siempre nosotros la vamos a animar.
Un maullido de Mari Carmen, la gata, provocó un corto silencio. Con gesto picarón, les comento Cándida:
–Tengo una noticia que daros, hubiera preferido anunciarla en presencia de tu hermano; pero como él no tiene tiempo de visitarme, ya se lo contaré por teléfono.
A dúo, exclamaron los dos:
– ¿Un viaje?
– ¡Efectivamente! Voy a preparar un viaje, un gran viaje, podríamos decir mi último viaje.
Mati se levantó y abrazó a su madre.
– ¡Qué alegría, mama! Pero no digas el último, digamos uno de los últimos.
–Me da igual el titulo que le queráis dar, tengo muy claro el viaje que voy hacer.
El yerno, solicito, le comentó:
–Como siempre, sabes que puedes contar conmigo para prepararlo. Los vuelos, los hoteles y las agencias son de mi responsabilidad. Mandaré a tu correo las mejores ofertas. ¡Ah! ¿Quién te acompañará?
–A despedirme puede venir quien quiera, pero el viaje lo haré sola –contestó Cándida, solemne.
– ¡Eso si que no! Sola no vas a ningún lado. Si nosotros no podemos acompañarte, quizá alguno de los niños; o la chica nueva, que dices que es muy cariñosa. Ya pensaremos quién será el afortunado o afortunada –sentenció con autoridad Mati.
Cándida continuó informando.
–No os preocupéis tanto, llevo pensando en este viaje mucho tiempo y prácticamente lo tengo bien definido, solo me queda concretar con la agencia pequeños detalles y horarios. Lo único que necesito es que me acompañes tú, Mati. El lunes a las seis tengo la cita para cerrar mi viaje.
Desconcertados, los dos bajaban las escaleras.
–Soy muy paciente con ella, pero tienes que reconocer que tu madre es un poco rara. Mejor diría: rarísima.
Mati no contesta y sigue abstraída en sus pensamientos.
–Yo le hubiera buscado vuelos económicos y hoteles de oferta, lo lógico y apropiado para una señora de su edad. Que por mucho que le digamos, está pasadita de años para correr mundo. ¡No!, si la culpa la tenemos nosotros, siempre diciéndole: ¡Qué joven! ¡Qué bien está! Y claro, ella se lo cree, y mira con lo que nos sale ahora. ¡Tú Sigue en las nubes, veremos en lo que acaba el viajecito y el despilfarro de euros que se lleva!.
–Perdona, que yo sepa, a nosotros no nos han costado nada los viajes de mamá –dijo Mati enfadada.
–A vuestro patrimonio futuro ¡sí! –respondió Jacobo acelerando el paso.
–Pues te guste o no, iré con mamá a preparar el viaje.

A las cinco y media recogió a su madre. Subió al coche y le indicó la dirección.
–No conozco ninguna agencia de viajes a las afueras, ¿y dices que es un polígono industrial? Qué raro… Claro… que esta zona es desconocida para mí.
Cándida callaba mientras su hija hacia elucubraciones sobre el extraño lugar. Al divisar la dirección, un impresionante letrero aclaró la incógnita: “Descanse en paz”. Mati dio un giro brusco hacia el arcén, y frenó el coche. Sin aliento, comentó:
–Qué fuerte, mamá. ¡Qué fuerte!
–No es lo que te imaginas, es algo muy especial, digno de mí. Venga, relájate y respira hondo. Cuando conozcas “el viaje” lo comprenderás, estoy convencida. Es más, seguro que te parece divertido.
Aparcaron en un original jardín. Por el tipo de organización, los coches parecían complementos del diseño, encajaban perfectamente entre parterres, fuentes, cerámicas y caminos de piedra artificial. Cogidas del brazo se dirigieron a la entrada del Tanatorio. En información les indicaron el despacho de la primera planta, donde un ejecutivo joven las recibió invitando a sentarse en un incómodo pero elegante sofá. Acabadas las presentaciones y erguida como una modelo de pasarela, Cándida pidió al joven continuar con el expediente que vía online iniciaron.
–Realmente nosotros atendemos cualquier tipo de petición, pero tengo que reconocer, doña Cándida, que todo el personal de nuestra empresa esté muy sorprendido con su creatividad e innovación, y deseando…, perdón, no tenemos prisa…; he querido decir que encantados ejecutaremos sus deseos.
–Pero, mamá, ¿qué misterio es este? ¿Desde cuándo estás gestionando tu entierro? ¡Y yo sin saber nada! –rompe a llorar Mati.
–Tranquila, niña, como dice este señor, espero que tarde unos años. Precisamente esa es la razón para organizar con todo detalle mi viaje. Así que deja de gimotear y pongámonos a trabajar.
El joven empleado entregó a cada una un dossier con las propuestas que iban a estudiar. Los ojos de Mati se abrieron como platos al leer la primera oferta. Maquillaje, vestuario y peluquería.
–Aquí hay un pequeño error, señaló Candida. El vestido y la estola de seda no me las puede cobrar, ya le dije que son prendas personales.
El empleado tachó el precio y, ante la cara de estupor de Mati, le preguntó:
–¿Quiere que cambiemos el tono del maquillaje, del carmín? ¿Llevará zapatos?
Antes de que su madre respondiera, Mati se levantó y preguntó por el servicio. Descolocada, salió tropezando con el brazo del incomodo pero elegante sofá.
Cándida, como si nada le ocurriera a su hija, siguió organizando. Al llevar traje largo no eran necesarios zapatos, y el maquillaje siendo discreto quedaría bien. Solo deseaba mantener su imagen de abuela elegante y chic.
–Ahora que estamos concretemos lo de la exposición, puede que mi hija no lo comprenda de primeras. Y sobre todo, cuando se entere de que muchos de los objetos valiosos, de mi propiedad, se subastarán ese día, y que el dinero es para una ong, estoy segura que en cuanto yo cerrara el pico un anticuario haría el recuento y el negocio, por eso organizaré yo la venta.
En el pasillo, Mati llamó a su marido y, aturdida, le dijo:
–No te lo vas a creer, ¡el viaje de mi madre es su entierro!, y quiere que la maquillen.
Sin darle importancia, él la tranquilizo.
– Si es su gusto, lo haremos.
–Por favor, pásate por aquí, no soy capaz de contradecir a mamá. Anota la dirección y ven rápido.
Mati tomó aliento y regresó al despacho. Su madre y el empleado contemplaban en una gran pantalla las dependencias del último piso.
–Creo que será mejor reservar la planta completa, tenemos muchos amigos y, cuando conozcan el programa, seguro que no faltarán. Además, al ser el último piso no se oirá la música; si hay otro difunto, no debemos molestar… Siéntate, hija, y observa las salas. Como le iba diciendo, joven, el salón más grande lo reserva para los jóvenes, los amigos de mis nietos, ya en el facebook he contactado con ellos y prefieren que actúe Nana Daconte, se lo agradezco porque a mi también me gusta como canta esa chica. ¡Qué pena, no la voy a poder oír! No se olvide de colocar una pantalla grande, unas mesas para la bebida y otras para la cena fría. La música la elegiré con mis nietos, quiero que sea una noche inolvidable. Sobre la una de la madrugada pasaran el video de mi vida, eso esta muy de moda en los eventos, es el único sacrificio que les voy a pedir; después de todo, el botellón lo pago yo. He rebuscado fotos que nadie de mi familia ha visto, escritos íntimos, sorpresillas inconfesables, incluso alguna aventurilla. Es el momento ideal para conocer de verdad a la abuela.
–Mamá, ¿has perdido el juicio? ¿Qué quieres, salir en todos los telediarios? Me aterra pensar en los chistes que van a sacar a tu costa.
–Ahí quería yo llegar, al apartado de los chistes. En mí despedida los chascarrillos también los pongo yo; de todas formas, las mejores ocurrencias se cuentan en los velatorios. Siga anotando, joven. Contratar a Santi Millán. Me encantan sus monólogos y es de los que se enrolla con la gente. Puede pasar por las tres salas: la de los jóvenes, la familiar y la de los políticos, ya le dije que mi hijo es el presidente de la Diputación. ¡Ah!, a esos les pone solo bebida y canapés de jamón de york, porque los rellenos, el jamón de reserva, las tablas de quesos y los guisos, los míos, que ya le pasaré las recetas para el catering, son para la familia y amigos.
Mati mira por la ventana con ansiedad, espera que Jacobo llegue y ponga un poco de orden. Estresada, se pasea de una esquina a otra del despacho.
– ¡Dios mío, qué locura! ¡Y lo que nos va a costar!
–Ahí quería yo llegar. Tú siempre me has dicho, que disfrute, que el dinero es mío; pues ya lo estoy disfrutando, me quiero ir como he vivido. Encantada, invité en mi casa a todo bicho viviente que pasó por allí, cantamos y reímos ¿Por qué no me puedo ir de la misma manera que viví?, ¿por el qué dirán?, ¿por las costumbres, lo establecido, lo adecuado y lo que hace todo el mundo? Pues qué queréis que os diga, paso de todo eso ¡Y no quiero que nadie llore por mí! Bueno, si alguien quiere llorar…; joven, anote una sala pequeñita.
Llaman a la puerta, Mati de un salto abre y se abraza llorando a su marido.
–¡Mi madre ha perdido la cabeza! Está organizando una feria en vez de su funeral.
–Tú lo has dicho, es mi último viaje; o sea, mi funeral, exequias, velatorio, el nombre me da igual. Lo único que siento es no poder participar. Aunque, por otro lado, me libraré de escuchar y recibir el rito protocolario con sus besos y sus frases: “Tranquilos, descansa en paz, era normal… a sus años… tan simpática, tan cariñosa, tan buena… tan… tan…”. La hora de los méritos y los cuchicheos disimulados: “Era un poco excéntrica… Tenía sus manías,… pero en el fondo buenísima.
– ¡No sé lo que está pasando! ¿Alguien me puede informar? –grita histérico el marido.
– Jacobo, lo vas a entender muy pronto. Mi ultimo viaje vale 200.000 €

–Si te lo decía yo: tu madre me entierra.

sábado, 12 de noviembre de 2011

José Vicente Pérez Bris es finalista del Certamen de Microrrelatos Abogados de septiembre 2011

Retrato en negro


José Vicente Pérez Bris


Relato seleccionado Certamen Microrrelatos de Abogados septiembre 2011



Pensé escribir un relato negro, bajo la mirada enmarcada de Bogart. -El protagonista será un abogado –anuncié. Spade pestañeó.
¿Y la chica? -Un pendón oxigenado sediento de reforma.
No olvidemos al malo. ¿Qué tal un griego desconfiado, que no duerma sin romper una bombilla ante su puerta? -Demasiado obvio. Prefiero un anciano juez, aquejado siempre de catarro, objeto de lástima, aunque podrido de dinero. Humphrey bizqueó, intentando escupir sin éxito, tras el cristal.
Oye, si tanto sabes será mejor cambiarme de jurisdicción ¿Qué tal el cuarto de Rosa? –su rostro brilló con mirada lasciva. -Ni lo sueñes. Pensándolo mejor, será un letrado bajito, flacucho, incapaz de besar sin dejar un rastro de saliva. Mi ídolo se fue tornando gris y sentí lástima. Es el premio obtenido por defender a mi patria –gimoteó. Silbé bajito “El tiempo pasará”. Bogart esbozó de nuevo su sonrisa lobuna, perdonándome otra vez… Sam.

viernes, 11 de noviembre de 2011

Rubén Gozalo es finalista del Certamen de Microrrelatos Abogados de septiembre 2011


Notas


Rubén Gozalo Ledesma


Relato seleccionado Certamen Microrrelatos de Abogados septiembre 2011


Tenía catarro, pero aun así fue a la biblioteca de la facultad. La débil luz de la bombilla iluminó los estantes. Cogió el volumen sobre La jurisdicción contencioso administrativa, lo abrió y reparó en la nota. Llevaban meses comunicándose así para que nadie sospechase. Leyó el mensaje despacio. Ella le decía que no podían seguir. No estaba bien. Debían dejarlo. Después, él escribió unas líneas y las introdujo en el tomo de La reforma constitucional. Y se marchó a hacer el examen. Tras la confesión de ella, ya no le interesaba aprobar, ni que le dieran el premio extraordinario de fin de carrera. Durante el examen no escribió nada. Solo quería estar con ella. A los diez minutos se levantó y dejó encima de la mesa de la profesora el folio en blanco. En la parte superior junto al nombre, ella pudo leer: mira la página ciento veintitrés, por favor.

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Víctor Fragoso es finalista del Certamen de Microrrelatos Abogados de septiembre 2011


Justicia popular

Víctor Fragoso

Relato seleccionado Certamen Microrrelatos de Abogados septiembre




-¿Se ha tragado alguna vez una bombilla? -¿Ha sufrido catarro por dormir desnudo? -¿Ha paseado en ocasiones descalzo por la calle con los zapatos atados al cuello? El reo no daba crédito al interrogatorio. La reforma en el juzgado había hecho estragos de manera que albañiles hacían de letrados, electricistas de fiscales y el jefe de obra pedía los dni a los testigos como quien vocea boletos y premios en una tómbola. La jurisdicción penal no era una excepción y todo acontecía según los designios de aquellos disparatados personajes. -Tengo derecho a un juicio justo-clamó el pobre preso-. -Jamás- refutó en la lejanía un peón que hacía las veces de alguacil-. Se levantó un gran alboroto, la mujer de la limpieza golpeó la mesa con su bocadillo exigiendo orden en la sala y el grupo de viejos que acudían diariamente a ver las obras aplaudió tal muestra de firmeza.



Puedes visitar el blog de Víctor:


miércoles, 26 de octubre de 2011

martes, 25 de octubre de 2011

Susana Corroto es finalista del Certamen de microrrelatos abogados de agosto de 2011

Novato


Susana Corroto Villacañas


Relato seleccionado Certamen Microrrelatos de Abogados agosto 2011


Al principio todo parecía una broma, un juego que apenas recordaríamos al día siguiente, sumidos en la consabida resaca. Colgado cabeza abajo agitaba los brazos mientras lanzaba una sarta de improperios y juramentos apenas inteligibles. La toga que le habíamos puesto se le había venido abajo por efecto de la gravedad y le cubría la cabeza, dejando sus calzoncillos y sus delgadas piernas al descubierto. Dejadle ya, se escuchó con timidez entre la muchedumbre. No hicimos caso. Continuamos con nuestro número, bailando a su alrededor, al son de la canción de cada año: “El novato ya ha llegado, y trae aspiraciones de abogado…”. Cada vez más y más alto… La facultad envuelta en ruido, risas, gritos y aplausos. Tantos, que nadie pudo oírle cuando pidió socorro. Tantos, que no sabríamos decir cuándo dejó de gritar.


Blog de Susana:

domingo, 23 de octubre de 2011

José Vicente Pérez Bris es finalista del Certamen de Microrrelatos Abogados de agosto 2011

La entrevista




José Vicente Pérez Bris




Seleccionado Certamen Microrrelatos de Abogados agosto 2011



Era el quinto bufete que recorría buscando empleo. A mayor número de entrevistas, las condiciones ofrecidas descendían escandalosamente. La aspirante, una joven entre las primeras cincuenta de su promoción, se esforzó por fajarse con su oponente, evitando parecer una desempleada pidiendo socorro. El socio entrevistador no pesaría más de cincuenta kilos. De cuello largo y huesudo, parecía el reclamo del racionamiento. Su traje había conocido tiempos mejores. Actualmente parecía de alpaca a juzgar por los brillos. Mientras ensalzaba con voz clueca el juramento deontológico, la joven notaba en la nariz un cosquilleo acre, como a rancio, recordándole a su compañera de universidad los lunes de resaca. Deseando zanjar aquella esperpéntica prueba, preguntó por la retribución económica del puesto. El flacucho fingió sobresaltarse e invocó el principio “Sol Lucet Elaboras”, máxima de la firma, retándola con la mirada. La muchacha replicó; en mi pueblo decimos: “los puercos, mejor en la pocilga”.