domingo, 21 de diciembre de 2008

Oasis Urbano

Jesús Muñiz González

Finalista Certamen Transporte Público de Madrid 2008


Ir en coche me deprime, por eso prefiero el autobús urbano. Cada viaje en el autobús es una experiencia deliciosa. Te subes, te sientas al fondo y a tu lado, una muchacha luce una gran cola de caballo, brotando como una fuente dorada desde la cinta negra que perfila su rostro. Alta, esbelta, con el cuerpo de una cariátide, lee un libro de poesía, ausente de su entorno. Cuando levanta la cabeza puedo ver sus ojos: claros, limpios, de mirada azul celeste; sus labios: carnosos, cerrados, con el gesto distante de una diosa; sus manos: delgadas, uñas cortas, sin pintar. Es el modelo de un escultor o la protagonista de una novela gótica.
En la parte delantera, mirando hacia mí, una muñequita de cuatro años, graciosa y resabida, con enormes ojos, oscuros, abiertos de par en par, regordeta, con unos mofletes que apetece pellizcar para averiguar si son de verdad, y un gran lazo en su pelo. Su mamá está de pie. En la parada siguiente sube otra mamá con un pillastre. Queda sentado frente a la niña a la que mira de reojo, con la cabeza gacha. Está de espaldas a mí, así que no puedo verle la cara. La niña se sabe observada por aquel mocoso: deshace el lazo y le dice a su mamá que se lo vuelva a hacer, estira la falda, cruza las piernas, con una coquetería deliciosa. Es una escena encantadora. El niño la mira embobado. Su mamá le habla y el solo está pendiente de la niña. Esta parece que lo ignora, pero continúa exhibiéndose: se mira los zapatos, hurga en el bolso de mamá, saca objetos, los vuelve a guardar. Se liberan dos asientos en el fondo y vienen a ocuparlos. El niño se ladea para verla, ella lo mismo; cuando una mira el otro se esconde: un juego de miradas cruzando el pasillo. Finalmente la niña baja del autobús. El la sigue con la mirada, y al perderla de vista, se queda con la cabeza hundida, haciendo pucheros. Su mamá le habla, no le hace ningún caso.
Cuando la mamá y el niño se van, ocupan sus asientos un estudiante y una jovencita que apesta a perfume. La chica es un cromo, embutida en unas botas plateadas de caña alta, hasta las pantorrillas, de tacones descomunales; el trozo de muslo que enseña hasta su breve y ajustada falda de piel lila, es un semáforo en ámbar. Remata el conjunto con chaquetilla torera de borreguillo dorado, sobre un top negro de escote tropical. Debajo de una rizada melena color cobre, oculta su cara embadurnada bajo una espesa capa de maquillaje. Pienso en lo pringosos que serán sus besos.
Cuando el autobús está atiborrado, veo subir a Lila, mi querida Lila, una joven abogada, con una sonrisa que es un don: ¡qué hoyuelos tan graciosos se le forman en las mejillas! Es “un cachito de cielo”. No es la primera vez que nos encontramos a esta hora. El autobús va tan lleno que allá se queda, aprisionada entre la gente. Me ve y me regala una sonrisa. Dialogamos con los ojos.
-¿Vas a la escuela?
-Claro, y tú a casa ¿no?
-Saluda de mi parte.
-¡Que alegría verte!
-Esto va tan lleno.
-¡Qué linda eres!
Sonríe de nuevo
-Gracias.
Es mi parada, le envío un saludo y salto sobre la acera. El autobús se aleja y camino hacia casa. Todos notan que hoy no fui en coche. En la ciudad hay tan poco espacio para compartir que este, del transporte urbano, es para mí un verdadero oasis en el desierto de asfalto.

Negociaciones

Pablo de Aguilar González

Finalista Certamen Microrrelatos C.C. LOS MOLINOS‏

La crisis consigue que los políticos se muevan. Por fin han comenzado las conversaciones. La negociación promete ser dura. Cada delegado toma asiento; todos los analistas coinciden en que es prácticamente imposible que lleguen a un acuerdo sobre cuándo comenzar las conversaciones.

viernes, 12 de diciembre de 2008

La vida de Don Juan



María José Gancedo Baranda


Una insaciable, constante búsqueda de reconocimiento por parte de la madre; esa es la vida de un Don Juan: un maratón, una carrera contra el tiempo en pos del objeto deseado; para, una vez poseído, desecharlo, colocarse la medalla en un lugar visible y muy ufano alardear ante otros machos de sus escarceos. Quizás el mayor gozo se lo provoque el recordatorio del rito, el relatar los entresijos más íntimos de sus buenas dotes como amante y que él se regocija de la provocación entre sus congéneres; ese regustillo a “ahora que sabéis lo seductor que soy..., podría ir un poco más allá e incluso poder guiaros a un estado al que yo solo accedo y conozco”. Y es que, en el fondo, probablemente no sea más que un pequeño niño malherido, con carencias emocionales, no amamantado el tiempo suficiente, o escaso a la hora de haber recibido los cuidados y atenciones que de pequeño requería.

Aspira a ser importante y se queda en el intento; utiliza para ello, además de la labia, la fuerza primigenia, la dinamizadora de vida; la energía del sexo, de la cual procedemos, la más potente, la de dar vida, equiparable en poder a la muerte. Tal vez sienta que no merece vivir y es por eso que cuando seduce —o mejor dicho juega al arte de seducir— se acerca al vértigo del abismo y desde ahí recorre las fantasías de volver a introducirse en el único lugar seguro que conoció; anhela penetrar el cuerpo donante de vida y..., al hacerse imposible el milagro, se va al otro extremo, al frío enquistado tras la falsa calidez de la vanidad. Desde ahí: acosa a su presa.

De la búsqueda de su supremo poder, el falo —del cual, por supuesto, también duda—, le persigue la irrefrenable vehemencia de sentirse importante frente al sueño añorado de la amada. Amada a la cual, casi seguro, no ama; ya que desconoce lo que es amar, pues amar en su vocabulario significa abandono, dolor y vulnerabilidad. El hecho de conquistar no le involucra en el compromiso de amar, y antes de que se descubra su miedo a ser amado, huye despavorido a la caza de una nueva pieza, con quien poder demostrarse que es capaz de ser importante, atractivo e interesante para alguien. Cuando él consiga sus propósitos, mostrar sus credenciales al Imperio Falocrático y salir indemne de sus engaños, le dirá: “si te he visto, ni me acuerdo, y como mi corazón está duro..., pues... esa ventaja que tengo, ya que no me duele que te pueda afectar el desamor posterior al gozo de sentir que eres mía ni que estés a mi disposición entregada al hombre más maravilloso del mundo, con el que cualquier mujer soñaría”...

Al no saber amar, se aísla, se independiza de su parte divina y aflora el traidor más grande: el ego, el que le empuja a saltar al precipicio, donde se refugia bajo unas reglas de apegos, dependencias y cambalaches; las mismas que regirán su vida a partir de ver los resultados ante el éxito estrepitosamente fracasado de un amor confundido por éxtasis momentáneo, que en ocasiones no pasa de una mera canción gastada de embelesar con palabras; palabras que suenan a chufla y a pringue de merengue.

Su vida se acoge al único sentido que conoce, por ser él mismo de su persona, un completo desconocido. Esa dirección de vida basado en la conquista se convierte en lucha, en donde no puede más que ganar, ya que lo contrario revelaría su frustración de no haberse sentido amado, ni único, ni especial de verdad para la mujer más importante de su vida, la que le mantuvo al calor durante 9 meses y más tarde se olvidó de él, porque era pecado el poderla poseer. Y es por eso que Don Juan prefiere no traicionar el amor a Dios, ni el amor profesado a la madre que le parió y..., agazapado, lleva a cuestas toda una venganza de años edípicos. Trata de poseer por otros medios lo que siempre le fue inalcanzable, el amor de la madre. Ajena ella a sus caprichos, le engalana con palabras y virtudes que ni él mismo se cree y al final termina, de tan manipulado..., castrado, y al saberse castrado y para que los demás no se aperciban de su limitación..., pues... castra él de antemano.

Don Juan, estafador de emociones, vendedor de sentimientos, mentiroso sin vergüenza, embaucador como pocos, traficante de las necesidades humanas; recluta un arsenal de tácticas sensoriales para atrapar entre sus redes a la víctima propiciatoria, necesitada de halagos e insegura, tan insegura como su verdugo.

miércoles, 10 de diciembre de 2008

martes, 9 de diciembre de 2008

Felisa Moreno es finalista del Certamen "Voces con Vida"


El relato "Otro punto de vista", de Felisa Moreno Ortega, ha sido seleccionado para formar parte de la "Antología Voces con Vida" como finalista del certamen de Cuento Breve Salón del Libro Hispanoamericano Ciudad de México.

Han participado más de 1.400 cuentos procedentes de diversos paises de Hispanoamerica.

"Otro punto de vista" es un relato que describe una situación de malos tratos desde la óptica del maltratador.

Otro punto de vista (Felisa Moreno Ortega)
(Finalista Certamen Salón Libro Hispanoamericano México)
Ha vuelto a hacerlo, papá; ayer se levantó con esa mirada orgullosa, desafiante, embravecida. La mañana en la oficina se me hizo insoportable, a la una le dije al jefe que me encontraba mal y regresé a casa antes que ella. Llevaba puesto el vestido azul, el prohibido, noté un ligero temblor en su voz, mientras tejía una estúpida disculpa, que si el café sobre la blusa, que si no le quedaba tiempo para planchar. No puede salir a la calle con ese escote y pretender evitar las miradas obscenas de los hombres. Tiene buenos pechos, ya sabes, redondos y blancos como hogazas de pan tierno y esas piernas que se asientan firmes en el suelo, columnas griegas que desafían la gravedad y el paso de los años. Sigue siendo bella la puñetera, sigue desprendiendo ese halo seductor que tanto me atrajo cuando la conocí. Eso que ahora le compro yo la ropa, pero ya se las apaña para dejar desabrochado algún botón o remeter el bajo de la falda.
Tenías que haberla visto, papá, ese vestido ajustado a juego con sus ojos, esas motitas canela en su escote de nieve. Logró excitarme, me acerqué a ella dispuesto a perdonar su desobediencia pero vi el asco en su mirada y noté el frío en su piel. Entonces, ¿para quién se había puesto esa ropa?, ¿a quién pretendía seducir? La golpeé hasta doblegarla, hasta que se entregó, hasta que comprendió que es mía, que siempre lo será.
Esta mañana se ha mostrado mucho más dócil, como una corderita. Le he pedido primero que se maquille con cuidado; mejor aún, que no salga a la calle. Ha asentido con la cabeza, en silencio, la muy zorra se hace la víctima. No entiende que la paliza ha sido provocada por ella con su actitud, con su desobediencia. ¿Y esos ojos azules?, aún no ha aprendido a llevarlos bajos, son imanes incandescentes, temo que atraigan a otros hombres tanto como seducen a mí. Ya sabes que veces los golpeo porque no puedo soportar ese brillo, imaginar que sus pupilas reflejan el rostro de otro. Ella oculta los morados tras unas gafas oscuras cuando sale a la calle, así me siento más tranquilo, los sé míos.
No creas que disfruto pegándole, pero con su actitud no me deja otra alternativa, aunque debo ir con cuidado, ya sabes lo mal visto que está eso ahora. En tus tiempos no era así ¿verdad?, tú podías hacerlo con impunidad, te vi muchas veces, incluso por la calle. Al principio, cuando sólo era un niño, me costaba entenderlo. No comprendía por qué tirabas a mamá por las escaleras o la arrastrabas por el piso cogida del pelo o la pateabas delante de nosotros. Ahora sé que lo hacías por su bien, como yo con Teresa. Son niñas pequeñas, traviesas y revoltosas y en nuestra mano está su educación. Son nuestras.
Desde hace unos días sospecho que conspira contra mí. Cree que puede engañarme, pero la conozco demasiado bien; está nerviosa, baja los ojos cuando nos encontramos y hay varias llamadas extrañas en su móvil. No me gustaría tomar medidas drásticas, aunque me temo que tendré que hacerlo. Cualquier cosa antes de permitir que me abandone, de convertirme en el hazmerreír de la oficina, del barrio. No te extrañes de que un día ella venga por aquí, a hacerte compañía. Si es así, espero que la cuides mientras yo estoy en la cárcel. Hasta el próximo domingo, papá.

Blog de la autora: http://felisamorenoortega.blogspot.com/

Página del concurso: http://www.semiotics.com.au/












domingo, 7 de diciembre de 2008

Callos antes de matar




Jesús Muñiz González


(Accésit Certamen Relatos El Chiscón 2008)




Apuntaría aquel lunes, dos de mayo de 1808, como uno más en la lista de sus conquistas. Clara había rendido la plaza y por eso estaba él allí, para tomar posesión de la ganancia y disfrutar del botín, aprovechando la ausencia del marido, incorporado desde muy temprana hora en su servicio como soldado. Ambos, soldados, marido y amante, pero el formaba parte de un ejército triunfador, que avanzaba guiado con destreza a la conquista del mundo. Clara era su pequeño trofeo personal. [...]




Puedes seguir leyendo el relato en:


Puedes conocer las impresiones del premiado en:

jueves, 4 de diciembre de 2008

RAFAEL BORRÁS Y ANA BLEDA GANAN EL CERTAMEN DE GUIONES de TEATRO RADIOFÓNICO JOSÉ LUIS TORMO






El director general de la Radio Televisión Valenciana RTVV, Pedro García, hizo entrega del Premio a los ganadores del Certamen de Guiones de Teatro Radiofónico José Luis Tormo, en recuerdo de la figura del añorado periodista, columnista fundacional de El Mundo, medio del que ton¡mamos la noticia.Resultaron ganadores Rafael Borrás Aviñó y Ana Bleda Martí con la obra 'Vera'. Esta pieza se emitirá el 1 de enero como teatro radiado. El acto tuvo lugar en la Sala Matisse de Valencia. El jurado del certamen estuvo compuesto por el jefe de Programas de Ràdio 9, Vicente García; la periodista y actriz Reyes Juan; los académicos valencianos Marisol González y Juan Alfonso Gil Albors; los dramatugos Chema Cardeña y Rodolf Sirera; el responsable de espacios de ficción Jordi Hidalgo y la actriz y directora teatral Eva Zapico.

Así comienza el relato "EL AS DE CORAZONES"
(relato original desde el que se adaptó Vera):
-¡Reparen ustedes en la perfecta construcción de este torso! ¡En su armonía! ¡Espectacular!. ¡Una maravilla!
El profesor Don José Antonio García-Llombart, catedrático de Teoría del Dibujo de la Real Facultad de Bellas Artes “San Carlos” de Valencia, amanerado hasta casi la obscenidad con su traje de lino color manteca, su pajarita y su melena cana de violinista, elevó la mano derecha con el índice a la altura de los pectorales de un desnudo femenino integral que estaba a sus espaldas: la escultura en escayola de una opulenta meretriz romana a tamaño natural. Al girarse sobre sus talones y quedar de espaldas a nosotros señalando las credenciales de la meretriz, no tuvo ningún empacho en aprovechar el momento para meter su mano libre en el fondo del bolsillo del pantalón y arreglarse discretamente el paquete. Maniobró agitando la pernera, como si le costara mucho acomodar el abundante contenido de la bragueta. Un tejemaneje que quedaba de lo más vistoso, dada su ubicación en lo alto de una tarima de madera, y que provocó un alborozado murmullo entre la treintena larga de atentos alumnos de ambos sexos que nos encontrábamos allí. [...]

Sigue leyendo en: http://www.tallerliterario.net/vera-jose-luis-tormo.htm


Y más noticias cobre el Certamen:



martes, 2 de diciembre de 2008

Ya ha nacido... ¡Ha sido blog!


Quiero comenzar con unos versos de Rafael Guillén, que me han parecido muy apropiados para presentar este blog. Son estos:
“De inesperados ecos
están henchidos los espacios
por los que la palabra avanza”.

Aquí, los ecos somos todos; porque es con esfuerzo, trabajo e ilusión con lo que se hacen realidad los sueños y proyectos. Quizás esos mismos que un día dibujamos con el dedo en los cristales. Sin el "nosotros", nada de lo que hoy compartimos sería posible.

Espero que vuestro camino y el mío sigan siempre unidos en este mundillo extraño de las letras en el que tanto nos gusta navegar. A veces, a contracorriente; pero siempre sin perder de vista el horizonte.
Y termino con otro verso de uno de los maestros. Un verso sencillo y grande, que dice así:
“Hoy es siempre, todavía” (Antonio Machado)

Mercedes Martín
Madrina de la criatura
¡Que empiece la fiesta! ¡Queda inaugurado el blog!